Trabajo – ElPropósito5 min read

¿Qué tipo de esfuerzo nos da los mejores resultados?

Photo by David Restrepo on Unsplash

Durante mucho tiempo en la oficina de mi papá ha estado colgado un cuadro con la siguiente frase «Para hacer producir es necesario salir de las oficinas, internarse en el campo, ensuciarse las manos y sudar. Es el único lenguaje que entienden el suelo y las plantas.» – Dr. Norman E. Borlaug. Crecí en el campo, en una finca, una de mis pasiones era acompañar a mi viejo a hacer sus recorridos por las fincas que atendía y de las cuales era responsable directo y disfrutar la naturaleza y la libertad en su máxima expresión, quizás yo de niño ni veía toda la responsabilidad que recaían sobre sus hombros porque me decantaba a disfrutar de la alegría que significaba salir de la casa e internarme en el campo. Con el tiempo supe quien era el Dr Borlaug, cómo mi papá lo pudo conocer y trabajar con él en su momento y también que en la graduación de uno de mis hermanos fue el orador principal. Lo que más me ha llamado la atención de esa frase y ha marcado mucho mi vida es la parte que se refiere al  lenguaje que entienden el suelo y las plantas, el trabajo de ensuciarse las manos y sudar, sin embargo, la pregunta que me hago es: no será que ese es el mismo lenguaje de la mente? 

En mi vida he podido trabajar con diversos equipos y en distintas organizaciones y una característica de muy alto desempeño que he podido constatar es justo ese lenguaje, el trabajo duro, con pasión y con entrega el lenguaje de ensuciarse las manos y sudar pero un sudor que va más allá de la transpiración, es un sudor que sale del alma y de la implicación genuina de todos los involucrados. Claro que también estaremos hablando de lo mismo con una persona que a título individual  se esfuerza y suda para alcanzar sus metas, alguien que sabe que su único lenguaje es el de meterse de lleno a cazar lo que anhela y no dejar para mañana lo que puede hacer hoy esa persona que profundamente se interesa por lo que desea y no lo deja al tiempo ni tampoco responsabiliza a nadie por sus fracasos. En este punto resalto una cualidad de liderazgo que distingue a cualquier persona que ostenta ese cargo o cree tenerlo y es su capacidad de asumir su responsabilidad sobre el resultado, tanto si este es positivo o negativo. Es justo en este punto donde aquel que no entiende el lenguaje del trabajo duro, el de ensuciarse las manos y sudar erá siempre el típico mediocre que responsabiliza a alguien más de sus fracasos y desaciertos. 

Trato de rodearme de personas con una mentalidad de crecer y de dar más de lo que han recibido y algo que los caracteriza profundamente cuando lo analizo detenidamente es que han trabajo muy duro a lo largo de su vida, son personas que han llegado a un punto en el que simplemente no se sienten cansadas para nada de lo que han hecho, es más, siempre están necesitados de seguir poniendo el hombro para construir y dar más. Son el tipo de personas que no dan por sentado que tienen un talento, es más, crecieron sabiendo que no tienen un talento o un determinado set de talentos, por lo tanto, lucharon incansablemente por adquirirlos y hoy que los tienen, no se quejan de su pasado ni de sus esfuerzos por haber llegado a donde están, lo que los caracteriza es esa garra y esa gana de ver el futuro con ojos de oportunidad y de dar gracias a Dios tanto por la vida como por esa cualidad de querer seguir construyendo el futuro que desean. 

La vida si algo nos da como principio es que todo trabajo requiere un esfuerzo y todo esfuerzo tiene su recompensa, sin embargo, todo trabajo duro, todo trabajo que tenga un sentido y un propósito tendrá un doble efecto, un efecto multiplicador que trae beneficios tangibles pero sobre todo, unos de características intangibles que solo sirven para sentir más pasión y querer más. El trabajo duro, el trabajo con empeño, con esfuerzo y dedicación y que tiene todos los recursos alineados a un propósito es creador de capacidades, es mucho más potente que cualquier capacidad con la que hayamos nacido; lo único que debemos hacer es enfocarnos en tratar de trabajar al máximo por una visión única y que haya nacido de un propósito; en la medida que el enfoque gobierna los esfuerzos y la atención se mantiene en las capacidades que queremos crear, en esa misma medida seremos capaces de desarrollar y obtener muchos resultados que generalmente son superiores a los que pudiéramos obtener con un esfuerzo normal. 

Fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro 

Author: rodadmin

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