Mano marcando tareas en una lista de pendientes

Pendientes – ElPropósito3 min de lectura

Lo que dejamos a medias nos cuesta más de lo que pensamos

Mano marcando tareas en una lista de pendientes
Foto de Jakub Żerdzicki en Unsplash
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Todos tenemos una lista que no está escrita en ningún lado. Una conversación que sabemos que hay que tener y vamos posponiendo. Una llamada que prometimos devolver. Un proyecto que arrancamos con entusiasmo y quedó en el cajón. Un acuerdo con el equipo que se dijo en una reunión y nadie volvió a mencionar. Nada de eso es grave por separado. El problema es lo que pasa cuando se juntan.

Cuando alguien se siente cansado, disperso o sin ganas, solemos pensar que tiene demasiado trabajo. Muchas veces lo que tiene es exceso de cosas abiertas. Cada pendiente ocupa un pedacito de atención, aunque no estemos haciendo nada con él. Es como tener muchas pestañas abiertas en la computadora: no las estamos mirando, pero el equipo se pone lento.

Hay algo más profundo. Un pendiente casi siempre es una palabra que dimos y no cumplimos, aunque solo se la hayamos dado a nosotros mismos. "Esta semana empiezo a hacer ejercicio." "Le voy a escribir a fulano." "Después de este proyecto ordeno el escritorio." Cuando esas palabras se quedan sin cumplir, algo en nosotros lo registra. Poco a poco confiamos menos en lo que decimos, y eso afecta la forma en que nos comprometemos con todo lo demás.

Por eso me gusta pensar en la integridad de una manera muy sencilla: es la distancia entre lo que dije y lo que hice. Mientras más corta esa distancia, más tranquilo uno vive y más fuerza tiene su palabra. Mientras más larga, más pesa la mochila. Y no hablo de perfección. Hablo de no acumular.

Lo curioso es que cerrar un pendiente casi nunca cuesta tanto como imaginábamos. La conversación que evitamos durante meses suele durar diez minutos. La llamada pendiente, tres. Lo que pesaba era la espera. Y cuando por fin se cierra, aparece una energía que no sabíamos que teníamos, y uno piensa: no creí que fuera a sentirme tan liviano.

En los equipos pasa lo mismo, pero en mayor escala. Los acuerdos que no se cumplen, el reconocimiento que nunca se da, el tema difícil entre dos áreas que todos conocen y nadie toca. Cada uno de esos pendientes le quita velocidad al equipo y le resta confianza. Un buen líder no es el que nunca los tiene. Es el que los nombra, los pone sobre la mesa y decide cuáles cerrar, cuáles renegociar y cuáles soltar con honestidad. Soltar también es cerrar, siempre que se haga de manera consciente.

Se acerca el final del año, y es un buen momento para hacerlo. No para proponernos mil metas nuevas, sino para ver con qué estamos cargando y preguntarnos si todavía tiene sentido. Lo que dejamos a medias nos pide algo cada día, aunque no lo veamos. Cerrarlo es una forma muy concreta de vivir con propósito.

Te dejo algunas preguntas para esta semana. ¿Qué llevas meses sin cerrar y sabes exactamente qué tienes que hacer para cerrarlo? ¿A quién le debes una conversación, una respuesta o una disculpa? Y en tu equipo, ¿qué acuerdo se rompió y nadie lo ha vuelto a mencionar?

Fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

P.D. Un ejercicio para hoy: escribe diez cosas que tienes pendientes. Elige la más pequeña y ciérrala antes de que termine el día. Mañana vas a sentir la diferencia.

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Author: Rodrigo Baccaro

Rodrigo Baccaro es Ingeniero en Agroindustria por la Universidad Zamorano (Honduras), MBA en Finanzas por INCAE (Costa Rica) y Máster en Dirección y Gestión de Proyectos por la Universidad del Valle de Guatemala (UVG). Cuenta con las certificaciones Project Management Professional (PMP) por PMI y Professional Certified Coach (PCC) por ICF. Ha liderado proyectos y transformaciones en empresas de Centro y Suramérica en sectores agroindustrial, industrial, transporte, energía y telecomunicaciones. Actualmente se desempeña como Coach Ejecutivo y de Equipos (PCC, ICF), consultor en estrategia, gobierno corporativo y gestión de proyectos, y Director de la Maestría en Dirección y Gestión de Proyectos en UVG. Es piloto privado, triatleta y autor del blog semanal ElPropósito (rodrigobaccaro.com).

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