Trabajar – ElPropósito6 min read

El esfuerzo que agrada

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“Ha llegado el momento de trabajar de verdad, de ocupar todos los instantes de la jornada, de soportar -gustosamente y con alegría- el peso del día y del calor”. Amigos De Dios, n, 52. Esta frase la leí en una biografía corta de San Josemaría Escrivá de Balaguer y me gustó de manera muy profunda, especialmente por dos motivos. El primero es la definición muy explícita de qué significa trabajar y la segunda quizás es una definición importante e implícita y que tiene que ver con la santificación del trabajo, otro gran componente de la vida cristiana según San Josemaría. Otra parte muy linda de ese mismo libro dice: “El tiempo es un tesoro que se va, que se escapa, que discurre por nuestras manos como el agua por las peñas altas. Ayer pasó, y el hoy está pasando. Manana será pronto otro ayer. La duración de una vida es muy corta”. Lo que me marca de estas dos frases es la metáfora de cómo discurre el tiempo como si fuera agua pasando a través de nuestras manos y es que es justo de esa forma como el tiempo pasa, de la misma manera que podemos desperdiciar agua que pasa por nuestras manos, de la misma manera podemos desperdiciar o aprovechar el tiempo, subirnos a la ola o simplemente ser espectadores del show. Nacimos para ser espectadores? Nacimos para ser parte del show? Nacimos para ver el tiempo pasar o estamos aquí para aprovecharlo?. La pregunta final entonces es: cómo aprovechamos el tiempo? Cómo podemos sentir que verdaderamente estamos haciendo lo que está en nuestras manos hacer?….parte de la respuesta es: cuando tenemos un propósito firme, otra parte te la cuento más adelante en este post. 

El trabajo se vuelve una carga cuando no hay un propósito firme de para qué lo hacemos, por otro lado y de forma más positiva, el trabajo es una bendición cuando el propósito está firme, esto no quiere decir que no vaya a haber carga, de hecho considero que hay mucha más carga, pero soportable; soportable en el sentido que entre más carga llega más felicidad sentimos. Pudiera sonar un tanto paradójico lo anterior, sin embargo, soy muy creyente que la carga llega como una forma de premiar el hecho de estar en la senda de nuestro propósito de vida, es decir, cuando hacemos lo que realmente nos da sentido de vida somos capaces de crear y hacer cosas inimaginables; es justo ahí donde se encuentran las mejores ideas y los mejores resultados; inclusive cuando el resultado no sea el esperado, jamás se considerará como un fracaso sino como un aprendizaje. Siempre he creído que la mejor forma en la que puede sorprenderme la muerte es trabajando y trabajando con pasión, coraje y sentido que son tres componentes de la frase que define mi propósito de vida. 

Para un cristiano el trabajo se convierte en una oportunidad para santificarlo y santificar su vida y por ende la felicidad. La forma de abordar el trabajo como un medio de santificación tiene mucho que ver con el tiempo que le dedicamos al trabajo y todos los sucesos que se dan a lo largo de ese tiempo; no es difícil reconocer que trabajamos más de ocho horas al día y de una buena dosis de horas a la semana, al mes y al año; por lo tanto la estadística de que quizás pasamos más tiempo trabajando que en familia es alta y esto nos debe llevar a reflexionar sobre cómo aprovechamos el tiempo de trabajo para ir más allá de lo que esperamos obtener a cambio de nuestro esfuerzo. De la ingeniería sabemos que trabajo es igual a la fuerza por el desplazamiento; dos componentes vitales para conseguir cualquier resultado, es decir, si no nos movemos no hay trabajo, sin esfuerzo no hay trabajo. Es justo en el esfuerzo donde se siente la incomodidad o la comodidad, es en el movimiento donde se siente el agotamiento o la energía para seguir. El trabajo de servir sin esperar nada a cambio puede ser quizás el que mayor aprendizaje nos deje, vale la pena revisar cuánta gente ha vivido una vida dedicada al servicio y de repente pensar “fue un verdadero santo”.

El trabajo que más disfruto es el que me acerca a vivir mi propósito de vida de ser el mejor padre, esposo y amigo. A veces cuando me toca esforzarme un poco más y dar una milla extra es justo en ese momento donde trato de ver que lo primero que deseo lograr es justo eso, ser el mejor padre, el mejor esposo, el mejor amigo; no busco una recompensa monetaria (aunque venga por añadidura), no busco reconocimiento, no busco admirarme a mi mismo; simplemente todo el esfuerzo que le pueda poner a algo va en línea de algo más grande, de algo por lo que siento que Dios me mandó a la tierra y es que en la medida que trabajo en línea a mi propósito de vida, más siento que reflejo los valores que considero me definen, más le enseño a mis hijos la importancia de ser un buen profesional. Todos podemos vivir una vida guiada por un propósito, solo basta tomar la decisión de averiguar cuál es nuestro propósito en la tierra; cualquier empresa puede trabajar y dar trabajo a mucha gente en línea de un propósito, solo se necesita tener la voluntad de hacernos la pregunta clave: para qué creamos esta organización? Para qué existe este equipo?. Pueden sonar a preguntas un tanto filosóficas o retóricas, sin embargo, en el momento que podemos poner por escrito esa frase, en ese momento abrimos la oportunidad para trabajar con propósito.

Un gran trabajo que agrada es aquel que se hace con un esfuerzo único y especial; un esfuerzo que solo cada persona en lo individual puede darle a lo que hace, ese esfuerzo que forma parte de nuestra propia responsabilidad y de nuestra propia existencia, no de la de nadie más. 

Fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

Author: rodadmin

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