Esperanza – ElPropósito7 min read

Acciones que aumentan nuestros logros

Photo by JOHN TOWNER on Unsplash

Todos en algún punto de nuestra vida necesitamos o vamos a necesitar un empujón para salir de una situación complicada, muchas veces esa ayuda puede venir de forma sobrenatural o simplemente no sabemos ni cómo vino ni de dónde vino, lo cierto es que cuando llega se da una sensación placentera de empuje y la buena brisa que calma cualquier ansiedad y nos da al menos esa paz y armonía que necesitamos. Hoy escribo sobre la esperanza, esperanza en un futuro y en un mañana mejor, una cualidad única del ser humano que nos caracteriza antes, durante y después de que nos proponemos un objetivo; normalmente cuando anhelamos algo, por ejemplo salir de una crisis, inmediatamente tenemos una visualización de lo bien que pudiera sentirse estar fuera de dicha crisis, por lo tanto un elemento clave es el diseño de un plan para salir adelante, dicho plan nace poder visualizar ese futuro mejor y una vez que se establece de manera clara qué es lo que concretamente queremos alcanzar luego de determinado tiempo, vienen dos grandes componentes para el logro de dicho objetivo. 

El primer elemento para alcanzar un objetivo es sentirse y ser responsable del logro dicho objetivo, en ese sentido me gusta mucho del inglés, la palabra “accountable”, que va más allá de simplemente ser responsable sino de verdaderamente estar claro que tanto el logro como el no logro de un resultado es nuestra responsabilidad. Creo que gran parte de la decadencia de un país, una empresa o un hogar inicia cuando el ser humano deja de ser “accountable” de su propia existencia y piensa que sus problemas son causados por alguien más o cree que los problemas del mundo le pertenecen a alguien más, en ese orden de ideas me gusta citar citar la regla 6 de Jordan Peterson: “Pon en perfecto orden tu casa antes de criticar al mundo”, porque el accountability inicia en lo propio, en lo más básico, desde la higiene personal pasando por hacer la cama donde dormimos todos los días, etc. etc. El logro de nuestros objetivos por supuesto que puede tener a muchas personas involucradas responsables de hacer una o varias tareas, sin embargo, el resultado depende solo de una persona, y esa persona generalmente o en el 100% de los casos somos nosotros. De esa cuenta un principio con el que he guiado mi vida es “ante la duda, yo soy el responsable”. 

El segundo elemento para alcanzar un objetivo tiene que ver con algo más intangible y es lo que me lleva a escribir este post sobre la esperanza; pudiera decir que también que es la Fe en que va a suceder, el objetivo se va a dar, alguien más pudiera decir que es azar. A mi me gusta pensar más en la Fé, en la Esperanza, en la Providencia, es decir, me gusta pensar o imaginar en que si es Dios el dueño de ese segundo componente que tiene que ver con lo sobrenatural que llegue y me sorprenda trabajando, haciendo lo que está en mis manos hacer para el logro de lo que quiero; en esa línea otro gran problema que constantemente veo por ejemplo en mi práctica de Coaching, tiene que ver con la falta de acción hacia la consecución de un objetivo (por distintos motivos, pero el principal es la falta de compromiso) y el segundo tema es la falta de esperanza en la que se puede caer y todo esto termina siendo el caldo de cultivo para que alguien con una visión perversa del mundo o con una visión autoritaria compre fácilmente cualquier voluntad a través de dádivas o ayudas que solo sirven para calmar el hambre, un hambre que no necesariamente tiene que ver con una necesidad fisiológica, sino una que está más relacionada con el placer o la sensación de un falso bienestar que provoca un regalo que alivie la falta de acción. 

La falta de acción es la principal causante de mucha ansiedad y muchas veces por no estar claros de nuestros recursos, podemos caer en la tentación de que alguien más es el que arregla o arreglará nuestros problemas. No puede haber esperanza si no hay acción o dicho de otra manera, cuando hay acción viene la esperanza; el mejor ejemplo es el agricultor que siembra su cosecha con la esperanza de que esta vez le va a ir mejor que la temporada pasada; es en el campo donde podemos ver el milagro de la naturaleza y cómo aquel que cultiva la tierra mantiene su enfoque en el futuro y en el presente; en el presente porque sabe que la tarea tiene que hacerla hoy, el riego que no se le pone en el momento justo y necesario a una mata que lo necesita, mañana ya es muy tarde; y el enfoque en el futuro es porque en todo momento está pensando en que va a venir una buena lluvia o los precios de su cosecha van a ser mejores que los que tiene hoy sobre la mesa, etc. Todos somos agricultores en esta vida, algunos lo hacen de forma más tangible porque trabajan la tierra, sin embargo, quienes no lo hacen directamente, sí que lo hacen de forma indirecta porque todos en todos los días vamos sembrado lo que deseamos cosechar el día de mañana, por lo tanto, directa e indirectamente nuestra mente tiene un enfoque en el presente y en el futuro, es como si uno de nuestros ojos está presto y dispuesto a mirar todos los días el hoy, el ahora y el otro de nuestros ojos está viendo hacia el futuro. 

Lo que llama poderosamente la atención de esta reflexión es que la esperanza en el futuro depende de la calidad de nuestra siembra, a mayor o mejor calidad de siembra mayor esperanza podemos llegar a tener. Por lo tanto, nuestro mayor trabajo debe ser el ser mejores en el presente y para lograrlo necesitamos todos los días profesionalizarnos un poco más, todos los días actuar virtuosamente, todos los días cultivar relaciones de alta calidad, todos los días guiar nuestras decisiones hacia nuestro propósito, todos los días dar lo mejor y siempre la milla extra con todos y en todo lo que hacemos. Hay margen para el error? Por supuesto que sí, la vida no tuviera el sabor que tiene si no le pusiéramos a veces con nuestros errores un poco más de sal o un poco más de pimienta de la que debemos, la idea entonces es mejorar y perfeccionar la receta y la receta solo se mejora si cada día le metemos un poco más de amor a las cosas que hacemos. Para ponerle calidad y alta calidad a la siembra del hoy, necesitamos mejorar nuestras habilidades y destrezas, necesitamos ser mejores seres humanos y pulir las imperfecciones poco a poco, siendo consciente de ellas y tomando acción para enmendarlas.

Finalmente, la esperanza lleva intrínseco uno de mis valores favoritos, la confianza, el punto aquí es la confianza en quién? En mi caso, mi esperanza está basada en mi Fé y la Fé es lo que me da la confianza en Dios como gran benefactor de lo que puedo y no puedo llegar a ser, hacer y tener.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

Author: rodadmin

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