Tranquilidad – ElPropósito3 min read

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Cuando el domingo ya mira hacia el lunes

Photo by Emily Campbell on Unsplash

Hay una hora del domingo en la que el cuerpo todavía está quieto y la cabeza ya se fue. Empiezan a aparecer las reuniones, el pendiente que quedó a medias, la conversación que no se tuvo, el número que hay que defender. No siempre es miedo. A veces es solo anticipación. El problema es que, si esa anticipación no tiene dónde apoyarse, se vuelve ruido. Y uno termina entregando el único día de pausa a una semana que todavía no empezó.

Me pasa. Me ha pasado muchas veces. Creer que la tranquilidad está en que el lunes salga bien, en que el correo no traiga nada feo, en que la agenda se cumpla. Esas fuentes son frágiles. El cargo se mueve. El resultado se retrasa. El reconocimiento llega tarde o no llega. Una agenda llena da sensación de control y se vacía a las ocho de la mañana. No está mal querer que las cosas salgan y salgan bien. Solo que eso no alcanza para sostenerse. Si la calma depende de que la semana coopere, no es tranquilidad. Es un préstamo.

Este blog se llama ElPropósito por una razón muy concreta. Lo empecé para no olvidar (y para recordarme cada domingo) que todos tenemos un propósito. No como frase de portada. Como hecho. Hay una razón de estar aquí que no se inventa en la reunión del lunes ni se acaba con el objetivo del trimestre. Si el domingo solo sirve para adelantar ansiedad, se pierde el único momento en el que todavía se puede mirar el conjunto antes de entrar al detalle.

La tranquilidad, al menos la que yo reconozco, no llega porque no haya lucha. Llega cuando la lucha tiene dirección. Mientras uno pelea en línea con un propósito, hay una seguridad que el resultado no puede dar ni quitar del todo. Se puede perder una conversación, un mes difícil, un contrato, y aun así saber que no se está improvisando la vida. Eso no quita el cansancio. Lo sitúa. En lo personal ordena qué importa. En lo profesional ordena qué se acepta, qué se rechaza y qué se sostiene aunque cueste.

Cuando esa fuente falta, la inquietud del domingo se contagia. Cada semana parece decisiva. Cada imprevisto parece una amenaza. He visto equipos enteros vivir así: mucho movimiento, poca paz. No porque falte talento. Porque nadie sabe para qué se está exigiendo tanto. Un propósito claro no vuelve el lunes fácil. Impide que el lunes decida por uno.

No quiero vender una paz que no existe. Tener propósito no garantiza que la semana salga bien. Garantiza otra cosa, más modesta y más útil: que la dificultad tenga un marco. Quien lucha sin norte se agota y, además, se pierde. Quien lucha alineado se cansa y, aun así, permanece. Esa diferencia se nota al final del día. En poder dormir sin haberle entregado el juicio a lo que todavía no ocurrió.

Por eso insisto con el nombre. ElPropósito no es un tema entre otros. Es el recordatorio. Antes de que la semana pida velocidad, conviene volver a preguntarse para qué se va a entrar en ella. Desde ahí, lo que viene deja de ser una amenaza difusa y vuelve a ser trabajo. Trabajo con sentido. Y el sentido, sostenido, es de las pocas tranquilidades que no dependen de que todo salga bien.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

Author: Rodrigo Baccaro

Rodrigo Baccaro es Ingeniero en Agroindustria por la Universidad Zamorano (Honduras), MBA en Finanzas por INCAE (Costa Rica) y Máster en Dirección y Gestión de Proyectos por la Universidad del Valle de Guatemala (UVG). Cuenta con las certificaciones Project Management Professional (PMP) por PMI y Professional Certified Coach (PCC) por ICF. Ha liderado proyectos y transformaciones en empresas de Centro y Suramérica en sectores agroindustrial, industrial, transporte, energía y telecomunicaciones. Actualmente se desempeña como Coach Ejecutivo y de Equipos (PCC, ICF), consultor en estrategia, gobierno corporativo y gestión de proyectos, y Director de la Maestría en Dirección y Gestión de Proyectos en UVG. Es piloto privado, triatleta y autor del blog semanal ElPropósito (rodrigobaccaro.com).

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