Calma – ElPropósito3 min read
Un instrumento de navegación

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Trabajar en equipo no es una tarea fácil, es una decisión importante que tomamos antes de dedicar nuestro esfuerzo y energía a uno o más objetivos. Un equipo de trabajo está expuesto a diversas situaciones. En esta ocasión, quiero referirme a un componente fundamental y a menudo emocional: el momento en que se toma una decisión o se llega a una conclusión para resolver un problema. Es posible que no todos los miembros del equipo estén de acuerdo, y aquí es donde el líder juega un rol crucial, con su «vista de águila», capaz de ver el panorama completo. Pero, sobre todo, con la habilidad de escuchar y comprender los diversos puntos de vista.
Mantener la calma en situaciones complejas es una capacidad fundamental de liderazgo. Es la calma la que nos permite tener perspectiva. Cuando un equipo se exaspera y los ánimos se caldean —por las presiones o por la naturaleza humana— es esencial que alguien (especialmente el líder) mantenga la confianza interna de que la escucha es el mejor proveedor de respuestas, por muy contraintuitivo que pueda parecer. La historia, y en especial la guerra, nos ofrece ejemplos de líderes que, con su temple, evitaron mayores conflictos y terminaron ganando, no solo la batalla, sino la guerra completa. En el mundo empresarial y en los equipos ocurre lo mismo: la confianza comienza a perderse cuando emergen los gritos, el maltrato y la desesperación, y con ello se disipa el enfoque en los objetivos.
¿Cómo desarrollar la calma?
En primer lugar, enfocándonos en lo que podemos controlar. Y en segundo lugar, siendo conscientes de que siempre habrá factores que no podremos manejar. Algunos lo llamarán azar o suerte, pero, como cristiano, prefiero dejar esa parte en manos de la divina Providencia y cultivar mi fe alrededor de lo que no controlo. Curiosamente, es en esta área de lo incontrolable donde radica la mayor falta de calma. A menudo, nos aferramos a cosas que están fuera de nuestro alcance, y es aquí donde veo los errores más comunes en el planteamiento de objetivos estratégicos: no contamos con los recursos, las capacidades, o no estamos dispuestos a invertir en desarrollarlas. La frustración es inevitable, y la falta de resultados está prácticamente garantizada.
La calma, en cualquier situación, es siempre un símbolo de sabiduría, pero también de acción. Quien sabe mantener la calma tanto en momentos tranquilos como en los más tensos, siempre podrá tomar la mejor decisión, independientemente del contexto. Regresando al ejemplo de los equipos: un equipo que sepa reducir la intensidad cuando las cosas no van bien, que sea capaz de mantener la calma, tendrá una ventaja crucial para ver con claridad tanto el corto, mediano como largo plazo.
Este concepto también es aplicable a nivel personal. Para mí, es un principio revelador. Es como el piloto que, gracias a sus instrumentos, puede salir de una tormenta y llegar a su destino, a pesar de un cambio inesperado en su ruta. La calma, brindada por la certeza de esos instrumentos, le permitió superar la adversidad.
¿Qué instrumentos necesitas para salir de las tormentas?
Un fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
