Humildad – ElPropósito4 min read
Liderazgo en su máxima expresión

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Me gusta pensar y creer (porque lo practico rutinariamente) que el ejercicio es uno de los mejores hábitos que podemos tener en la vida, es más considero que un buen líder tiene muy claro que el ejercicio es fundamental en el desarrollo profesional de su día a día. También en varias ocasiones he dicho que el hábito olvidado por el líder en este siglo es el de la lectura y es que, mucho se habla de liderazgo pero poco se escribe sobre cómo se distingue a buen líder, sin embargo, el post de hoy no es para hablar de liderazgo, sino de una cualidad de un buen líder: Humildad. De la RAE podemos extraer que alguien humilde “no hace ostentación de sus virtudes”, por lo tanto, pudiéramos concluir que una persona humilde tiene virtudes y esto es lo que me llama poderosamente la atención, qué virtudes son las que caracterizan a un buen profesional, a un buen ciudadano, a un buen cristiano y por qué no decirlo, a una buena persona.
Del estoicismo podemos decir que las virtud está compuesta realmente de cuatro virtudes: Sabiduría, coraje, templanza y justicia. Asimismo, las virtudes de un buen cristiano las resume san Josemaría Escrivá en Fortaleza, Serenidad, Paciencia y Magnanimidad. No pienso adentrarme en cada una de ellas, sino en resumir o sintetizar mis palabras alrededor de esa gran cualidad humana, la de ser humildes. En la mañana cuando me despierto (a oscuras porque suelo madrugar) luego de darle gracias a Dios logro ver la silueta de mi librera que da justo enfrente de nuestra cama y en algún momento medité sobre, si yo soy dueño de una buena cantidad de libros, cuántos más me hacen falta por leer en esta vida y eso únicamente me llevó a darme cuenta lo humilde que debo ser respecto del vasto conocimiento que hay más allá de los pocos cientos de libros que pueda leer en la vida. Por lo tanto, el universo entero de libros debe darnos una panorámica de lo humildes que debemos ser respecto de lo que podemos y no podemos llegar a saber.
Creo sin lugar a dudas, que alegría es el apellido y humildad es el nombre. Cualquiera que camine por la vida con actitud humilde, debe llevar en el fondo de su corazón una alegría enorme de poder entender y comprender muchas cosas que quizás muchas más personas desconocen y esto me lleva a darme cuenta la cantidad de veces que he estado frente grandes líderes cuya mayor herramienta de negociación y de poder es, su silencio. En el silencio hay humildad, en resistirse a esa gana frívola de querer siempre tener la palabra precisa o el concepto definitivo que de por terminada la conversación. Es bien sabido que un buen líder es un buen conversador, sin embargo, yo he comprobado que un buen líder más que conversador es un buen escucha y por qué digo esto, porque alguien que escucha tiene la capacidad de apagar su ego y para apagar el ego se requiere tener los pies muy firmes sobre la tierra bajo otra herramienta poderosa, nuestro propósito. Alguien que tiene claro hacia dónde va, brilla en la oscuridad y sus acciones hablan más que sus palabras.
Humildad no significa ser inferiores, al contrario humildad es ser magnánimos y para lograrlo implica estar claros de la grandeza de espíritu con la que podemos conducir nuestras vidas tanto en lo personal como en lo profesional. En todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida podemos encontrar la grandeza de la humildad, sin embargo, uno de los que más me llama la atención y cada vez lo compruebo con mayor ahínco es la capacidad de escucha que podemos desarrollar hacia los demás. Quizás el regalo más grande que podemos hacerle a alguien es el de escucharle, escucharle con atención y con la paciencia que requiere hasta comprender el mensaje verdadero. En la humildad está una de las claves para el buen liderazgo, la actitud con la que podemos navegar sabiendo que no lo conocemos todo pero que lo poco que conocemos estamos dispuestos a ponerlo al servicio de los demás.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
P.D. Este post se lo dedico a mis amigos, especialmente a aquellos que llevo en el corazón y que a lo largo del tiempo la relación se mantiene intacta. Un abrazo con todo mi cariño
