Esencias – ElPropósito3 min read
Las articulaciones clave de una estrategia

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Con frecuencia nos embarcamos en acciones sin cuestionar a dónde nos llevan. La realidad es que, en muchos casos, no tienen un rumbo definido. Hace años, leí una cita de Michael Hyatt (uno de mis autores favoritos) que mencionaba que el simple hecho de escribir un objetivo aumenta en un 40% las probabilidades de alcanzarlo. Esta afirmación me impactó profundamente, ya que soy un fiel creyente del poder de la escritura. Plasmar mis metas en papel, ya sea en mi diario o en listas de objetivos anuales, citas bibliográficas, apuntes de libros o frases inspiradoras, es una práctica que me ha acompañado desde siempre.
Sin embargo, me he cuestionado si todas las actividades que realizamos deben estar alineadas con un propósito superior.En mi caso, como muchos de mis lectores saben, me apasiona escribir sobre el propósito, y considero que una gran parte de nuestras tareas diarias deberían estar en sintonía con nuestro propósito personal o con el de la organización, equipo o institución en la que trabajamos.
Estrategia y el norte claro: Visión para el éxito
En el ámbito de la estrategia, es crucial articular conceptos y frases que definan la esencia de una organización o, en el caso de un ejercicio personal, la propia esencia del individuo. Considero fundamental tener una visión de vida clara. A través de preguntas clave, una persona que se siente perdida puede encontrar su norte y definir hacia dónde se dirige en el futuro. Lo mismo sucede a nivel organizacional: cuando una empresa se ve envuelta en el día a día y no levanta la mirada,corre el riesgo de desviarse de su rumbo, ya sea hacia un precipicio o alejándose de la cima que se propuso alcanzar.
Siguiendo esta línea de pensamiento, una empresa también puede perder de vista su misión original. Con el paso del tiempo, muchas organizaciones se desvían de su misión, no por voluntad propia, sino por la falta de claridad y dirección.Esto se refleja en la cantidad de proyectos dispares en los que se embarcan. De manera similar, una persona que se involucra en demasiadas tareas sin un enfoque claro, pierde de vista su misión personal.
Valores: La brújula de la cultura
Los valores, a menudo pasados por alto en la planificación estratégica, son elementos fundamentales que sirven como brújula para la cultura de una organización. No es posible aspirar a una cultura de alto desempeño sin comprender y comprometerse con los valores. Del mismo modo, es imposible contar con un capital humano sólido si el tema de los valores no se toma en serio. Los valores son los pilares de la cultura organizacional y los cambios profundos en la cultura están directamente relacionados con ellos (y con sus activadores). Un verdadero líder sabe que el cambio profundo dentro de su organización está estrechamente ligado a la cultura y, por ende, a los valores. No en vano, la frase «la cultura se come a la estrategia para desayunar», atribuida a Peter Drucker, cobra tanta relevancia.
El propósito: El corazón de la estrategia
En el corazón de la estrategia se encuentra la definición del propósito. Para que un propósito sea realmente definitorio de la esencia de una organización o persona, debe ser lo suficientemente amplio y, al mismo tiempo, lo suficientemente claro para todos los involucrados. Un propósito bien definido sirve como faro que guía las acciones y decisiones, uniendo a todos hacia un objetivo común.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
