Diálogos – El Propósito5 min read
Cuando las preguntas son importantes

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Esta semana estoy a punto de terminar un libro que elegí para iniciar el año. Debo admitir que comencé con dos lecturas simultáneamente: Globalismo, una obra de arte del gran Agustín Laje (su último libro hasta la fecha), y Encuentra tu persona vitamina de la doctora Marián Rojas Estapé. Este último lo había visto varias veces en librerías, pero mi atención siempre estaba distraída al pasar junto a él. Finalmente, decidí darle una oportunidad y ha sido una verdadera revelación: un libro «de cabecera», como la autora menciona repetidamente (no solo refiriéndose a su obra, sino también a otros autores que considera esenciales).
Actualmente estoy a tres cuartas partes de terminarlo y me encuentro profundamente entusiasmado con una sección que aborda los diálogos internos y cómo mejorar la calidad de la comunicación que tenemos con nosotros mismos. Debo confesar que, en muchas ocasiones, mi diálogo interno no ha sido el mejor; tiende a traicionarme. Sin embargo, he descubierto formas de mejorar la manera en que me hablo a mí mismo, y una de las herramientas más valiosas ha sido la pregunta.
Como Coach, acompañar a mis clientes en sus diálogos internos y externos es parte de mi labor. Conversamos sobre objetivos, retos y aspiraciones, y la herramienta central siempre es la pregunta: su calidad y su enfoque. También aplico esto a mí mismo, “auto-coacheándome” constantemente. Además, me gusta buscar momentos de diálogo con Jesús y María, visitando al Santísimo y tambien rezando el Rosario, donde experimento cómo la mente divaga, se centra y regresa al presente. He llegado a la conclusión de que la calidad de nuestras preguntas determina la calidad de nuestras respuestas. En el libro de la doctora Estapé, hay una frase que me impactó profundamente: “Las personas con baja autoestima tienen una voz interior que les machaca”.
Esto me llevó a reflexionar sobre una práctica que ya había comenzado antes de leerlo: preguntarme qué tipo de relación tengo con mi voz interior.
Uno de los grandes problemas con nuestra voz interna es que rara vez la cuestionamos; simplemente la aceptamos, la obedecemos, como si no tuviéramos la capacidad de desafiarla. A veces actúa como un tirano, y nosotros agachamos la cabeza y obedecemos. Esta sumisión silenciosa nos roba nuestra libertad. Sin embargo, esto no significa que no haya solución. De hecho, desde tiempos antiguos existen métodos para aprender a dialogar mejor con nosotros mismos. Los estoicos, por ejemplo, ofrecían herramientas para distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, algo crucial porque nuestra mente, si no la guiamos, puede comportarse como un caballo desbocado que solo se detiene cuando las profecías que teme se cumplen.
¿Existe un set de preguntas universales para controlar la voz interna? Creo que no. Cada situación requiere sus propias preguntas. La mente tiende a evitar las preguntas abiertas, probablemente por economía de energía: prefiere lo sencillo, preguntas dicotómicas de sí o no. Pero las preguntas abiertas son las que realmente llevan a la reflexión. Y es ahí, en esas preguntas, donde encontramos calidad en el diálogo.
Además, es crucial saber a quién dirigir nuestras preguntas. Por eso confiamos nuestras historias más profundas a personas que consideramos valiosas. Entonces, surge una pregunta clave: ¿Qué tan buena compañía soy para mí mismo en los diálogos que tengo conmigo? Es un ejercicio poderoso preguntarnos esto, porque al mejorar el diálogo interno, transformamos no solo nuestra percepción, sino también nuestra realidad.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
P.D. la VELA de esta semana es:
- Qué estuve Viendo: Jordan Peterson & Tony Robins. Si hay algo bueno en la red es esto y vale la pena verlo, es oro molido cada palabra del diálogo entre dos titanes a quienes admiro.
- Qué estuve Escuchando: Audiolibros. Este es un canal en Spotify otra joya de la corona, vale la pena que lo descubras.
- Qué estuve Leyendo: Encuentra tu persona vitamina. Libro de libros para arrancar con pie derecho el año, vale la pena no lo dejes al tiempo para leerlo.
- Qué estuve Aprendiendo: Lion Diet. Una dieta que conocí gracias a Mikhaila Peterson y que cada vez me gusta más
La VELA es el acrónimo que me acompaña todos los días y que resume cuatro hábitos donde trato de Ver, Escuchar, Leer y Aprender algo, es un set de hábitos que me ayudan a mantenerme enfocado; busco hacer una VELA y un REMO todos los días. El REMO es otro acrónimo que me invente y tiene que ver con la rutina mañanera siendo lo primero que hago apenas me levanto y tiene el mismo orden todos los días: Rezar, Ejercitarme, Meditar, Organizar mi día. Mi vida es como un barco al que trato de guiar a través de mi propósito de vida por lo tanto la VELA se empuja con el viento a través de cosas que alguien más ha hecho y el REMO es lo que está en mis manos hacer para empujar el barco.
