Atención – ElPropósito4 min read
Rendimiento y distracciones

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Ayer compartí un video con uno de mis mejores amigos sobre la atención y el estar presentes y su respuesta fue “para ser, hay que estar”, se la había escuchado en varias ocasiones, sin embargo, ayer tuve una visión distinta de lo que significa estar presentes. Muchas veces damos por sentado que el estar físicamente a la par de alguien o en una mesa de trabajo es más que suficiente, sin embargo, podemos estar físicamente presentes pero mentalmente estamos en otro lugar. Esa reflexión me hizo ver un poco más con detenimiento cómo es hoy mi relación con mis hijos, esposa, familia en general, amigos, el trabajo cuando yo estoy presente; estoy realmente poniendo atención? Me entrego en cuerpo y alma a escuchar lo que me están diciendo? Realmente me intereso por lo que me están diciendo o contando?. No puedo garantizar que el cien por ciento de la veces presto atención plena a todo y a todos, pero lo que sí estoy cada vez más consciente es lo que me llevó a ponerle el título a este post y quizás hasta suena a título de libro: el siglo de la gran distracción.
Desde un punto de vista laboral o profesional, se me vienen a la mente varios equipos de trabajo donde he podido participar tanto con mi aporte como cuando funjo como coach o como consultor. Es muy interesante para mí cuando me he topado con equipos altamente eficientes o mejor dicho: de alto rendimiento; es justo ahí, en esos equipos donde encuentro grandes ejemplos de lo que significa la atención plena: no hay computadoras, no hay celulares, no hay interrupciones, son equipos que han planificado muy bien su tiempo y se dedican en cuerpo y alma a buscar soluciones o respuestas a los desafíos que tiene enfrente. Saben que afuera de su reunión de trabajo donde corren los segundos y los minutos hay una tormenta de distracciones o “asuntos importantes qué atender”, sin embargo, están mucho más claros que lo urgente e importante es estar presentes en su reunión.
Tim Gallwey decía que rendimiento es igual a potencial menos interferencias. Quizás una de las mayores interferencias que tenemos hoy en día es la distracción, esa necesidad de estar en algún otro lado menos aquí y ahora con la persona con la que estamos e inclusive, con nosotros mismos. Estar presentes se ha convertido en uno de los mayores desafíos independientemente la situación en la que estemos: una reunión familiar, una mesa de trabajo, un equipo, con los hijos, los amigos etc. Desde el punto de vista de liderazgo hoy puedo decir con certeza que una cualidad o característica fundamental de un buen líder es su capacidad de estar presente, de escuchar con plena atención y de poder ir más allá de las palabras que una o varias personas le estén diciendo en una reunión o una conversación.
Hoy creo que el mundo fuera un lugar mejor si desarrollásemos más nuestra capacidad de concentrarnos o de estar aquí y ahora con nuestros seres queridos. Seremos más productivos en nuestras relaciones y en nuestro día a día en la medida que podamos dejar lejos pero muy lejos todo lo que nos distraiga mientras sepamos y seamos conscientes de la importancia que le debemos dar a nuestra atención porque, como dice Mario Alonso Puig “la atención hay que ponerla en lo que queremos lograr y no en lo que evitamos que nos suceda”. La pregunta o reflexión que quiero dejar es: qué va a ser distinto en la medida que podamos mejorar nuestra atención al menos un uno por ciento, cómo vamos a saber que hemos mejorado nuestra atención?
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
