Amor – ElPropósito5 min read
Dos caminos que se encuentran

Guatemala 26/10/2024
Hoy quiero detenerme en una palabra que he explorado desde distintos ángulos en este blog: propósito. Un término que engloba nuestras motivaciones más profundas, que guía tanto a personas como a equipos y organizaciones. Pero hoy, quiero escribir sobre el propósito desde un lugar distinto, desde un lugar en el que las razones y el sentido encuentran una resonancia especial. Hoy, el post sobre el propósito es el del amor. Este post es personal, y quiero dedicarlo a la persona que ha caminado a mi lado durante los últimos 12 años, mi esposa, mi princesa. Ella, quien no solo ha compartido la vida conmigo, sino que ha sido mi compañera y una de las mayores inspiraciones en este viaje de encontrar y vivir nuestro propósito.
En ocasiones, vivimos buscando un gran propósito sin darnos cuenta de que el amor mismo puede ser ese propósito. Cuando estamos comprometidos en una relación de amor auténtico, el propósito se construye día a día. Amar significa encontrar en el otro un motivo de crecimiento, de entrega y de aprendizaje constante. Cada día de estos 12 años me ha enseñado que amar no es solo un sentimiento, sino una elección y un propósito que se renueva. Amar a alguien implica no solo apoyar sus sueños, sino también descubrir juntos un sentido compartido. En mi vida, esto ha sido una experiencia que me ha moldeado, me ha dado fuerza y me ha desafiado a ser mejor.
El amor y el propósito en una relación están entrelazados de forma que se potencian mutuamente. ¿Qué propósito más profundo puede haber que construir una vida juntos, que enfrentarse a los desafíos y crecer como individuos y como equipo? En nuestra relación, hemos encontrado propósito en crear un hogar, en apoyarnos mutuamente y en construir juntos una familia. Este compromiso es una decisión constante de amarnos, de respetar nuestros caminos individuales y de cuidar el camino que compartimos.
Para quienes siguen ElPropósito, quizá hoy no estén leyendo un post tradicional sobre el trabajo, el equipo o la vida organizacional. Pero estoy convencido de que entender el propósito de nuestras relaciones personales es fundamental, porque en ellas descubrimos el sentido de nuestras acciones y el verdadero motivo que nos impulsa a ser mejores.
A ti, que has sido mi compañera, mi amiga y mi inspiración en todos los momentos, gracias por ser parte de mi propósito, por caminar a mi lado y por ayudarme a construir una vida llena de sentido. Hoy, 12 años después, veo que no solo somos dos personas que comparten una vida, sino un equipo que se apoya, que se reta y que se fortalece en cada paso. Nuestro camino juntos ha estado lleno de alegrías, pero también de desafíos que nos han marcado profundamente. La bendición de tener hijos ha sido una de las experiencias más significativas, y también una de las pruebas más duras. Vivir la pérdida de uno de ellos es un dolor que llevamos en el alma y que nos cambió para siempre. Sin embargo, en medio de esa tristeza, encontramos un propósito renovado en nuestra familia, en los hijos que están con nosotros y en el amor que permanece vivo en cada recuerdo. Estos momentos difíciles nos han enseñado a aferrarnos con más fuerza a Dios y a valorar cada día juntos, sabiendo que cada prueba también es una oportunidad para crecer y fortalecer el amor que compartimos.
Si reflexionamos sobre el propósito de Dios en nuestras vidas, el amor es, sin duda, uno de los mayores regalos que nos ha dado. Desde el principio, Dios nos llama a amarnos unos a otros, a construir relaciones que reflejen Su bondad y Su gracia. En este amor que comparto con mi esposa, veo la obra de Dios: un propósito divino que nos une, que nos guía y que nos enseña a ser mejores. El amor nos recuerda que no estamos solos, que nuestro propósito no solo es individual, sino que se encuentra en el servicio y en la entrega. Hoy, en nuestro aniversario, celebro que el propósito de Dios nos haya traído hasta aquí, juntos, y que Su amor sea siempre el centro de nuestro camino. Amar es un propósito en sí mismo, y uno de los más hermosos. Gracias por enseñarme eso y por inspirarme a escribir cada semana en este espacio, que también es parte de lo que somos juntos. Este es mi regalo para ti hoy: saber que el propósito más grande, el que lo abarca todo, es este amor que compartimos. Teamo princesa.
Un fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
“El sabio se ama a sí mismo con preferencia sobre todas las cosas, pero también con todas las cosas ama a un amigo como a sí mismo. Pues el sabio no tiene nada por encima de sí mismo, y considera a su amigo otro yo” (Séneca, Cartas a Lucilio, IX, 9).
