Quiebre – ElPropósito3 min read
Adaptación y Resiliencia en los equipos

Esta semana en una cliente me dice “…sabes qué Rodrigo con esto que estamos conversando, tomando en cuenta la estrategia y los retos que tenemos por delante, lo que necesitamos como equipo para el próximo año, es tener mucha flexibilidad, como la que tienen los triatletas para cambiarse de un deporte a otro ”. La verdad es que me voló la cabeza y fue una gran metáfora la que utilizó para ejemplificar la resiliencia o como le terminó llamando, “ese quiebre de cintura” para pensar y actuar ante los retos futuros, con mucha flexibilidad. Admito que estoy extremadamente sesgado por la metáfora dado que me gusta el triatlón y lo practico, sin embargo, sí que me pareció una muy buena idea para arrancar este post.
Es muy común que muchos equipos se sientan solos y perdidos a lo largo del año, en muchas ocasiones simplemente no tienen claro el norte o hacia donde van, simplemente por inercia, se encuentran inmersos en su día a día, en muchos casos, el día a día de sus operaciones lo cual está muy bien precisamente porque por dicha operatividad es que se pagan las cuentas en muchas empresas. Sin embargo, al perder el norte, es decir, esa capacidad de tener claro el horizonte o al menos un esbozo del mismo, la garantía del largo plazo se pierde y se puede caer en un gran riesgo de desaparecer.
Hoy en día los equipos de trabajo deben y necesitan ser más resilientes que nunca, las demandas y formas de trabajo que estamos experimentando necesitan que todos podamos colaborar y con ello poder ver los problemas desde múltiples puntos de vista. Los equipos deben tener claro (y para ello inclusive levantar la mano para tener esa claridad) de qué deporte es el que estamos practicando en este momento, es decir, será natación? Será bicicleta? Será esgrima? Porque la metáfora de mi cliente me llevó a pensar y qué pasa con aquellos equipos o empresas que muchas veces hacen hasta pentatlón?.
El tener claro que el cambio es parte de nuestro día a día es tener claro que cuando trabajamos para una organización que tiene miras a durar más de 100 años en este planeta, exige y requiere de nosotros la mayor flexibilidad y resiliencia posibles. De hecho el éxito de muchas organizaciones en el largo plazo es justamente su capacidad de adaptación. No es un secreto la fórmula para saber cómo hoy en día existen organizaciones que han podido pasar de la primera a la quinta, sexta y n generación, con sus vaivenes y problemas, sin embargo, ha sido fruto de tener muy claro que el hacer empresa es precisamente como la metáfora de mi cliente, la mentalidad del atleta que practica múltiples deportes, y encima de todo, es un deportista de alto rendimiento.
Mi conclusión para terminar esta semana y arrancar una nueva es precisamente esa: qué tan dispuesto estoy a asimilar ese cambio, esa resiliencia y ese quiebre de cintura que la organización en la que trabajo me lo está pidiendo y es lo que ya sé que se viene para el próximo año? o mejor dicho, a futuro?
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
P.D. Gracias a mi cliente por la gran inspiración a escribir este post, deseo de corazón que el 2025 sea el mejor año de todos para ti, los tuyos y tu gran equipo de trabajo.
