Retomar – ElPropósito4 min read

Cuántas veces debemos retomar el camino?

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Cuántas veces es necesario retomar el camino? Por qué es importante tener claro cuál es el camino a seguir?, qué es lo que hace que nos desviemos del camino? Con estas preguntas quisiera iniciar quizás uno de los temas que más nos cuesta abordar tanto a título personal como profesional. No soy ajeno a alejarme de mi propósito y mi camino, a alejarme de mi estrategia y de mis planes a corto, mediano y largo plazo, no soy ajeno tampoco a distraerme y desenfocar la atención hacia cosas banales que al final soy consciente que no me dejan nada, sin embargo, sigo ahí. Constantemente veo equipos y empresas distraídas, trabajo con personas altamente capacitadas que día a día luchan por mantenerse firmes en sus objetivos y en sus metas, sin embrago, muchos de ellos me contratan precisamente para volver a retomar el rumbo, para volver a encontrar el camino perdido; (algunos) saben que la brújula siempre apunta al norte y algunos otros simplemente me piden encontrar esa brújula; independientemente cuál sea el caso, debemos ser conscientes que el caminar hay atajos o veredas que se pueden presentar como fórmulas para acortar el camino y no terminan siendo otra cosa más que puras distracciones. 

Las pausas activas a mitad de año son importantes y necesarias especialmente para recargar baterías, descansar no significa no hacer nada, es cambiar de actividad pero a la larga, seguir activos. Debemos saber diferenciar el descanso de la pereza, porque muchas veces la pereza es la madre de todo camino, rumbo o norte perdido; el descanso por el contrario, es la oportunidad para reconectarnos con la conciencia de que en algún momento volveremos a retomar el camino, sin embargo, el descanso lo debemos tomar como un regalo que sí o sí debemos darnos, a veces pienso que el mejor regalo (adelantado de navidad) que podemos darnos por ejemplo, es un descanso a mitad del camino precisamente para reflexionar qué hemos hecho bien hasta ahora, qué hemos hecho mal y qué podemos hacer mejor para cerrar el año con mucho entusiasmo, con las ganas de saber que podemos lograr lo que nos hemos propuesto, en fin, un descanso para que sea productivo debe llevar un momento de reflexión profunda para seguir conectados con nuestros seres queridos, pero sobre todo, para saber que el rumbo o la brújula está presente y que lo único que necesitamos es volver a pararnos y seguir.

No es fácil retomar el camino perdido, asimismo, es muy fácil caer en la pereza una vez que se ha perdido el norte, por lo que lo complejo y lo difícil que resulta retomar el canino es justo que en la distracción habita un consumidor de energía poco productivo. En muchos equipos de trabajo la distracción se ve reflejada en su incapacidad para levantar la mirada y darse cuenta que hay una estrategia a seguir, la operativa del día a día por muy trabajosa que sea, termina siendo una distracción que genera una falsa sensación de productividad cuando, la verdadera productividad está en seguir el camino trazado más allá de la tarea rutinaria, la tarea del día a día es como el desayuno, el almuerzo y la cena, es algo que sabemos que debemos hacer, sin embargo, no lo es todo, hace falta hacer ejercicio, un poco de dieta, escribir los pensamientos y tener objetivos para cada día, ese adicional al día a día de cualquier empresa, equipo o persona es el que nos permite estar en el camino, estar en el camino es avanzar en línea de un propósito.

Admiro de corazón a muchas personas que ante el cansancio, la fatiga o el estrés mantienen siempre un ojo en su estrategia, en su largo plazo, no dejan que el corto plazo mine bajo ningún motivo su camino, tienen claro que el mejor camino es el que les conduce hacia la visión que tienen de futuro, no se dejan dominar por el día a día sino por el contrario, mantienen una ojo fijo en el objetivo de largo plazo y a la vez un ojo en su corto plazo. Se requiere mucha disciplina, organización y sentido común para vivir una vida alejada de preocupaciones innecesarias y dando pasos consistentes a lo largo del camino; se requiere coraje para saber decir que no ante los cantos de sirenas que sabemos que son las principales distracciones de la vida; se requiere coraje para mantener el rumbo y la dedicación hacia los objetivos, pero se requiere aún más coraje para retomar el camino perdido. 

Fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

Author: rodadmin

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