Promesas – ElPropósito5 min read
Compromisos con propósito

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Cuál es la mayor promesa que hemos hecho este año? Que hemos hecho para cuando finalice esta década? O bien, la mayor promesa de vida?. Dos o más personas se reúnen alrededor de una idea para encontrar los mecanismos y las formas que les permitan construirla, sin embargo, es solo la idea la que los une o hay algo más?. Definitivamente el valor sirve de amalgama entre dos o más personas es el de la confianza, un valor del cuál se habla mucho y se comprende poco; de hecho la confianza sirve de vehículo para establecer una promesa sobre la cual podemos empezar a trabajar para cumplirla. No es casualidad que un discurso político esté plagado de promesas o bien, que en la política lo que más escuchemos día con día sean promesas, por lo tanto, las promesas se hacen en función del depósito de confianza que una o más personas realizan en uno y viceversa. He fallado a mis promesas? Cuántas promesas he cumplido? De qué depende cumplir mis promesas? Estas y muchas preguntas son las que me hago para comprender de qué depende cumplir una promesa o mejor aún, cómo puedo comprometerme a algo que sé que voy a cumplir?
Cómo definiríamos una promesa? Antes que nada es un acuerdo voluntario entre dos o más partes donde todos están claros que fruto de determinado esfuerzo y trabajo que se realice hoy, tendrán un resultado a futuro, por lo tanto, tras una promesa se generan obligaciones entre las partes involucradas. Menciono voluntario porque es ahí donde se genera la chispa de la libertad y la confianza, es decir, somos libres de aceptar promesas y de dar promesas y en la medida que damos o aceptamos promesas estamos en el fondo siendo soportados por el valor de la confianza. Factores que influyen en el cumplimiento de un compromiso claramente es la definición del propósito de la promesa, otro elemento clave que muchas veces queda en el olvido y es quizás el mayor detonante de que algo se cumpla o no; me explico. Si el pensamiento sobre el resultado de una promesa sería un beneficio estrictamente económico, eso no es un propósito, es un objetivo, un propósito define la razón de ser de la promesa y esto va más allá de un mero resultado económico, una promesa con propósito tiene un fin más noble (no estoy en contra del resultado financiero/económico, al contrario estoy a favor de ello y de hecho también lo busco), a lo que me refiero es que cualquier promesa para ser cumplida debe ir acuerpada de varios mecanismos que no necesariamente se hacen explícitos al momento de elaborar las promesas, por ejemplo, los valores.
Muchas empresas aparte de su visión, propósito, valores etc, también hacen declaraciones de promesa, se comprometen con su cliente a entregar determinado servicio o producto que especificaciones muy claras. Qué es lo que hace que una empresa tenga que inclusive prometer algo?. Bueno al final del día es un referente al que todos los colabores pueden volver la mirada y preguntarse: esto que estoy haciendo ayuda a cumplir la promesa de mi organización?, por lo tanto, es un proveedor de respuestas, es decir, todo aquello que vaya en detrimento de la promesa no debería de hacerse o llevarse adelante porque será una pérdida de recursos o bien un fallo a la moral de la organización. Por lo tanto, las promesas tienen un componente ético y moral, independientemente si es una promesa personal entre dos o más individuos o si es una promesa organizacional donde la empresa se compromete con sus clientes.
Cumplir con lo pactado se ha vuelto algo que se mira como si da lo mismo hacerlo como no hacerlo. Claro que todavía existen (existimos) personas que cumplimos lo que prometemos, ahora bien cuál es el resultado de cumplir lo que se promete?. Antes de responder esa pregunta la reflexión que me propongo hacer es: qué veo en una persona que cumple lo que dice?. En primer lugar orden y disciplina, es alguien que todo el tiempo hace lo mismo (hábitos) independientemente si tiene o no fuerza de voluntad, ganas o pereza, está tan comprometido con lo que se propuso que contra viento y marea siempre termina haciendo sus deberes; por otro lado quien cumple una promesa sabe que es un trabajo de todos los días, por lo tanto, no se puede dar el lujo para la tristeza, y este es quizás otro valor o comportamiento muy interesante de las promesas: la alegría. Quien hace una promesa lo hace bajo la ilusión de que el resultado final traerá armonía y felicidad.
Un fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
P.D. Este post se lo dedico a mi esposa, mi princesa. Hoy doce años de matrimonio civil bajo una promesa con propósito que nos ha traído tres grandes cachorros y una pareja un equipo que sigue en construcción gracias a Dios y a la Santísima Virgen María. Teamo princesa
