Incertidumbre – ElPropósito4 min read
La partícula básica de los objetivos

Photo by Aziz Acharki on Unsplash
La base de todo objetivo es la acción, si bien cómo esté establecido o qué tan claro lo tengamos desde un inicio, existe una brecha entre lo que se piensa como idea de objetivo y desde que se lleva a la marcha. Los grandes cambios que experimentamos en la vida o que vemos en los demás tienen como común denominador la velocidad con la cual fueron tomados los primeros pasos; muchas veces esos pasos se ven opacados por el temor a lo incierto y es que, cada decisión tiene una dosis de incertidumbre, un componente de certeza (que a veces se mitiga con nuestros conocimientos o habilidades) y en tercer lugar me gusta pensar que también tienen un componente de Fe y sumado a ello, hay que tomar en cuenta que quien toma la decisión al final siempre somos nosotros mismos, es decir, siempre habrá algo que esté en nuestras manos hacer para tomar ese primer gran paso. Lo lindo de iniciar es el bucle o ciclo de retroalimentación que podemos empezar a recibir en la medida que vamos dando pasos, la vida misma nos ha dado las herramientas para que constantemente nos demos feedback a nosotros mismos sobre nuestras decisiones, el gran tema es: cómo pensar con claridad y objetividad alrededor del feedback que nos damos a nosotros mismos?.
Me fascina la idea de pensar que el átomo de los objetivo o mejor dicho, la parte más pequeña del objetivo es la decisión, al igual que un átomo lo podemos dividir en subpartículas más pequeñas, en este caso previo a la acción está la fuerza de voluntad, la disciplina, el coraje y que el terreno de juego donde se llevará a cabo el partido es nuestro propósito, ese digamos es el sistema sobre el cual está soportado cualquier objetivo que nos tracemos o queramos alcanzar. Sin un propósito no hay cancha, sin fuerza de voluntad no hay acción, sin disciplina tampoco hay acción por lo tanto la acción simplemente no se toma, por el contrario, pensemos de forma más optimista y veamos cómo con cada uno de estos elementos podemos construir grandes cosas. Qué podemos construir con disciplina? Con fuerza de voluntad? Con propósito? Por supuesto que con todo esto claro vendrá la acción
La incertidumbre de las decisiones a veces se mitiga con más datos o más información pero hay que estar claros que no se puede reducir al cien por ciento, si tuviéramos la bola de cristal muy probablemente no estaría yo escribiendo este post ni tu estuvieras leyendo estas líneas (mentira yo siempre lo escribiré hasta que siga teniendo vida). Por lo tanto muchas veces toca tomar decisiones en ambientes inciertos y es por eso que en mi caso la Fé es la que me ayuda a estar tranquilo que independientemente el resultado, algo superior a mí moverá las cosas ya sea a mi favor o en mi contra y, en ambos casos, siempre podré extraer una lección aprendida. Desafortunadamente nos abstenemos de tomar decisiones debido al a incertidumbre y aquí es donde no se da la acción y no entramos al ciclo de retroalimentación positiva que mencionaba anteriormente. Podemos tener disciplina, podemos tener fuerza de voluntad pero si no damos le paso para salir de la incertidumbre nunca tomaremos decisiones y nunca daremos los pasos que nos acerquen a nuestros objetivos.
Aprender a tomar riesgos es una ciencia y arte al mismo tiempo. Por un lado hemos formulado distintas maneras para calcular los riesgos pero por otro lado estamos claros que: no todos los riesgos pueden ser medidos, es decir, siempre habrá algún riesgo que quede por fuera del análisis por distintos motivos y por otro lado, no todos los riegos pueden ser mitigados. Eso nos deja con un margen de maniobra incierto el cual debemos aprender a manejar, sobrellevar y vivir con él, de lo contrario, nunca estaremos en disposición de tomar acción, recordando que la acción es el átomo de los objetivos y eso me lleva a una conclusión y es que, la formulación de los objetivos lleva varios pasos previos que tuvimos haber tomado en consideración, es una lista de chequeo que tenemos que asegurarnos de tener y contar con ella como lo son: disciplina, motivación, coraje, entre muchos otros. Para estar dispuestos a pagar el precio de alcanzar nuestros objetivos, debemos estar dispuestos a tomar acción y estar preparados para ello.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
P.D. Este post se lo dedico a mi hijo Rodrigo en sus nueve años de vida. Gracias por enseñarme todos los días a tomar riesgos con la ilusión y la Fe que un niño toma decisiones. Teamo hijo bello y hermoso, mi príncipe.
