Presencia(2) – ElPropósito2 min read

La diferencia entre estar y estar de verdad

Photo by Etienne Boulanger on Unsplash

La presencia, es uno de los activos más valiosos y menos medidos de nuestra vida. Pero en la práctica diaria, esa presencia se ve amenazada constantemente por un invasor silencioso: la tecnología. Los celulares, las notificaciones y las pantallas nos mantienen “conectados” con todo y con todos, excepto con quien tenemos enfrente. Por eso hoy vale la pena profundizar en cómo recuperar esa presencia real, aquella que se nota en la calidad de la atención que damos.

Vivimos rodeados de aparatos que prometen conectarnos y, paradójicamente, nos alejan. El celular en la mano, las notificaciones constantes, las pantallas que compiten por nuestra atención. Poco a poco vamos perdiendo la capacidad de estar verdaderamente presentes con las personas que tenemos enfrente. Y esa pérdida es silenciosa, pero profunda.

No por nada tenemos dos orejas y una boca. La proporción es clara: escuchar el doble de lo que hablamos. Sin embargo, en la mayoría de las conversaciones actuales uno de los dos está a medias. Miramos al otro, pero nuestra mente ya está en otra parte. Respondemos rápido, interrumpimos, o simplemente esperamos nuestro turno para hablar. La verdadera presencia es otra cosa: es callar la mente y abrir de verdad los sentidos.

Cuando alguien está presente, uno lo siente en el cuerpo. No hace falta que diga mucho. Basta con su mirada sostenida, su silencio atento, la forma en que su postura se orienta completamente uno. En ese momento uno no se siente solo, aunque las palabras sean pocas. Se siente acompañado. Y ese acompañamiento genuino es uno de los regalos más escasos que podemos dar en estos tiempos.

La ausencia de presencia erosiona las relaciones más importantes. Recuperar la presencia es un acto de disciplina y de amor al mismo tiempo. Guardar el celular antes de sentarse a la mesa. Mirar a los ojos. Escuchar no para responder, sino para comprender. Preguntar con genuina curiosidad. Callar cuando hace falta callar. Son gestos simples, casi anticuados, pero que devuelven densidad y calidez a la vida.

Al final, la presencia no se trata de estar en todos lados. Se trata de estar completo en el lugar donde uno está, especialmente con las personas que más importan. Esa es la forma más honesta de respeto y de cariño que podemos ofrecer.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

Author: rodadmin

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