Trabajo tesonero – ElPropósito4 min read

Pasión + trabajo duro

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«Para hacer producir es necesario salir de las oficinas, internarse en el campo, ensuciarse las manos y sudar. Es el único lenguaje que entienden el suelo, las plantas y los animales.» – Norman Borlaug-. Esta frase ha estado colgada en la oficina de mi papá durante décadas, mi viejo un gran agrónomo que nos ha ensenado a muchos el valor del trabajo, pero el trabajo tesonero (tesón: Firmeza, decisión y perseverancia que una persona pone en la realización de una cosa). El campo es un gran maestro, quizás uno de los que más nos enseña a entender lo complejo que es llevar alimentos a la boca; el campo es noble y es uno de los maestros que más nos enseña la mezcla entre pasión y trabajo, el campo no es pasión o trabajo, es y tiene que ser si o sí ambas. Quizás la principal confusión de perseguir nuestra pasión en la vida es olvidarnos que la pasión es una emoción, que debe ir acompañada del trabajo, del trabajo tesonero y constante como dice Borlaug. 

La pasión como ya dije es una emoción intensa que nos impulsa y nos motiva en todo tipo de situaciones especialmente en las más complejas. Hacer las cosas en línea o sintonía a nuestro propósito de vida por ejemplo es un impulsor de pasión muy fuerte, sin embargo, poco o nada podemos alcanzar movidos solo por la pasión; se requiere esfuerzo constante para lograr nuestras metas, es en la disciplina de hacer las cosas aun en momentos donde nos alcanza la pereza, la que nos lleva a una sensación superior a simplemente la pasión, es decir, la verdadera esencia de cualquier objetivo se encuentra entre la mezcla del propósito de vida y accionar. Dios por ejemplo nos llama a no ser simplemente contempladores de la vida, sino a tomar acción y decisión sobre muchas cosas, especialmente las que ayudan a nuestro prójimo. 

La pregunta entonces es, qué va primero el trabajo o la pasión. En mi experiencia puedo decir que prefiero accionar y sobre la marcha ir evaluando y calibrando el resultado, especialmente si es algo que verdaderamente me mueve hacia cumplir con mi propósito de vida. Normalmente es en las pequeñas acciones donde encuentro la satisfacción del trabajo realizado, por pequeño que sea el paso siento la satisfacción de no haberme quedado simplemente con la idea o con la pasión, la cual en el fondo se encuentra muy dentro de mi y no necesariamente me produce el mismo efecto que cuando se mezcla tanto la pasión como el accionar. El error fundamental es pensar que la pasión por si sola trae resultados, en primer lugar no los trae porque no hay esfuerzo en la pasión, es una emoción de las mejores, pero si verdaderamente queremos la sensación final, debemos accionar. 

Las mayores obras de la humanidad son fruto de la pasión, el querer servir al prójimo sin esperar nada a cambio y la acción constante, disciplinada y tesonera. Regresando al ejemplo que ponía del campo, un cultivo requiere todos los ingredientes esenciales para enseñarnos cómo se logran las cosas. Por un lado sabemos el tiempo, sus requerimientos hídricos y nutricionales, las labores agrícolas básicas para evitar que llegue por ejemplo algún agente externo que lo quiera eliminar (malezas por ejemplo), y lo más curioso de todo es que un agrónomo sabe que lo que no hizo hoy, no lo puede corregir mañana. Un dicho lapidario de mi padre sobre la agronomía es “los médicos entierran sus errores, los agrónomos nos toca vivir con ellos”. Es en el campo donde podemos ver valores como: Trabajo tesonero, disciplina, pasión, enfoque, responsabilidad, entre muchos otros. No quiero decir con ello que no existan otros ejemplos en otras industrias donde también podamos ver cómo todos estos valores puestos en acción llevan a conseguir los mejores resultados; por supuesto que hay muchos más ejemplos, en mi caso es uno con el que crecí (el campo), en el cual me formé y del cual directa e indirectamente sigo relacionado. 

La pasión no quita que tengamos que ponerle todo el empeño y trabajo a nuestros objetivos. Alguien que trabaja con pasión quizás ya se habrá dado cuenta que normalmente trabaja más de ocho horas al día y unas trescientas horas a la semana 😉 

Fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

P.D. Este post se lo dedico a mi papá, alguien que siempre le ha sacado cien horas al día y ha sido mi ejemplo de perseverancia, disciplina y trabajo tesonero y constante. Teamo papi

Author: rodadmin

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