Hilo conductor – ElPropósito5 min read
La coherencia del propósito

Cuál es la relación entre propósito y sentido?. Soy un fiel admirador de la importancia que muchos líderes le dan a los pilares de sus organizaciones siendo algunos de ellos: Valores, Visión, Misión, Promesa, entre otros; la gran pregunta es: para qué invertirle tanto tiempo a esto o bien, por qué es que alguien invierte tanto tiempo de su día hablando sobre esto. Es interesante ver cómo muchos discursos o posts en redes sociales arrancan diciendo “de la mano de nuestros valores, estamos concluyendo hoy este maravilloso proyecto que nos pondrá a la vanguardia de…”. O bien cuando se inicia un proceso de formulación ya sea de la estrategia actual o de la futura, se valida si la visión (formulada) sigue vigente, o también si es que seguimos estando en el mismo negocio (misión) o la necesidad de innovación nos llevará por nuevos destinos. Qué tiene en común todo esto con un hilo conductor de sentido y propósito?
Uno de los grandes desafíos que hoy enfrentamos (más que la falta) es la necesidad de encontrarle sentido a las cosas que hacemos. Tanto el emprendedor, como el empresario consolidado o cualquier organización necesita crear un espacio coherente entre sus acciones y los resultados que espera a futuro; ese espacio es un marco de referencia con reglas claras donde todo lo que suceda de alguna u otra manera está conectado en el fuero personal y en el organizacional, a esto me refiero cuando se necesita definir claramente el propósito de la organización, ese fin último que le da sentido a todo lo que se hace en este mundo.
En el ámbito personal sucede lo mismo, a nivel individual necesitamos un hilo conductor entre lo que hacemos y un fin último (nuestro propósito). Cuando algo externo define cómo debemos sentirnos o qué es lo que debemos hacer con nuestras vidas (y lo aceptamos como válido), automáticamente borra por completo cualquier idea de sentido que le queramos dar a nuestra vida, borra por completo el propósito individual y la libertad con la que nacemos para cumplirlo; es una especie de lobotomía existencial que se le cede a alguien más y desafortunadamente no hay marcha atrás o en la gran mayoría de los casos es un camino sin retorno.
Encontrar el sentido de la vida (o ese propósito del que tanto me gusta escribir), resulta un acto de vital importancia, es algo que no se le puede ceder a nadie ni mucho menos copiarlo de alguien más. Debemos mantener firmes los valores de la vida y la libertad, una libertad que nos permita encontrar ese ‘para qué estamos en el planeta” (que sin lugar a dudas es para hacer el bien pero no es objeto de este post hablar sobre el bien y el mal); una vez hayamos alcanzando esa respuesta tendremos el hilo conductor que nos permitirá llegar hasta el final de los días habiendo realizado todo con la coherencia moral que nos provee nuestro propósito.
Nuestro propósito es ese llamado a la acción para hacer todo lo que la vida espera de nosotros. Lo contrario a esto es esperar a que alguien más se haga cargo de lo que tenemos que hacer y de lo que debemos hacer (ese sistema planificador que todo lo provee y todo lo sabe). La mentira más grande es esperar a que alguien más nos provea nuestro propio hilo conductor de la vida; y una de las grandes verdades de la vida es que estamos llamados a saber cuál es nuestro propósito, que lo sigamos o no es otra historia, lo cierto es que ambos casos todo lo que tengamos que hacer tanto para saber como el actuar en sintonía está en nuestras manos hacerlo.
Se puede romper el hilo conductor a lo largo de la vida?: Sí, cuando dejamos de actuar en sintonía a nuestro propósito? Cambia el hilo conductor a lo largo de la vida?: No, la bobina es la misma, es decir el propósito es el mismo y lo más interesante es que el largo del hilo es el mismo, por lo tanto, es importante detenernos a pensar cuánto de ese hilo hemos usado ya, cuánto nos queda, o bien simplemente preguntarnos si en realidad hemos usado el hilo hasta este punto en nuestras vidas?. Qué es lo que tejemos con el hilo?, respuesta sencilla: nuestra vida; respuesta elaborada: es el manto o la gran obra que al final de la vida dejaremos con todas y cada una de nuestras puntadas; en ella se verán reflejados todos los cambios de hilo, de color, incluso los momentos en los que el manto siguió creciendo y no hubo punta (quizás porque seguíamos vivos pero no siguiendo nuestro propósito).
Cuál es el hilo de tu vida?
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
