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Remo y Vela (Parte 2)

Remo y Vela (Parte 2)
La semana pasada escribí sobre el REMO, una serie de hábitos que utilizo para avanzar en múltiples áreas de mi vida y acercarme a mis objetivos. Hoy quiero hablarte de la VELA. Ambos conceptos, el REMO y la VELA, son acrónimos que he ido perfeccionando con el tiempo y que me han ayudado a tener claridad sobre lo que puedo controlar y aquello que no está bajo mi influencia. Estos hábitos, ocho en total, tienen un significado especial para mí y me ayudan a crecer como persona y profesional. Mientras que el REMO representa todo aquello que puedo hacer para mover el barco de mi vida, la VELA depende del viento, de fuerzas externas que me impulsan. Es decir, la VELA tiene que ver con lo que alguien más ha creado y que yo puedo aprovechar. Hoy quiero contarte sobre los cuatro hábitos que componen este acrónimo y cómo me han ayudado a superar desafíos importantes.
Como mencioné en el post anterior, siempre me ha gustado la navegación, tanto aérea como marítima. Con el tiempo, esta afición se ha convertido en una metáfora poderosa para mi vida: un barco que zarpa y atraca en diferentes puertos, enfrentando desafíos y buscando nuevos destinos. Creo firmemente en la importancia de trabajar por objetivos claros y realistas. La vida es un terreno de juego complejo, lleno de retos inesperados que nos ponen a prueba. A lo largo de mis 42 años, he enfrentado muchas pruebas difíciles, incluida la pérdida de un hijo. En esos momentos, los hábitos que conforman el REMO y la VELA han sido fundamentales para encontrar respuestas y mantenerme en movimiento.
La VELA se refiere a cuatro hábitos: Ver algo, Escuchar algo, Leer algo, Aprender algo. Si te fijas detenidamente todo lo que engloba la vela es algo que alguien más ha hecho, por ejemplo ver algo. Hoy en día hay miles de millones de videos en distintas plataformas, YouTube es un ejemplo y dentro del mismo YouTube he encontrado videos espectacularmente potentes que me han servido o me sirven de guía para distintos temas; canales potentes como el de Andrew Huberman, el mismo Jordi Wild, Jordan Peterson, Word on Fire, Dr La Rosa, Agustín Laje y un larguísimo etcétera; no es fácil encontrar buen material sin embargo, así como se puede encontrar verdadera porquería hay una muy buena cantidad de material disponible que me ayudan a encontrar nuevas ideas o formas de ver la vida de manera distinta.
Posteriormente está el Escuchar algo. Escuchar algo se refiere desde un audiolibro hasta llegar a tener un buen podcast; de hecho los mismos que puedo ver en YouTube también me los puedo encontrar en Spotifiy en formato audio; el valor agregado de escuchar en lugar de ver es que refuerza un hábito muy potente que hasta lo que considerado uno de los mejores descubrimientos de este siglo, el saber escuchar; no soy músico pero estoy seguro que a un músico no le estoy contando nada nuevo, sin embargo, para todos aquellos a quienes nos cuesta muchas veces saber escuchar a los demás, escuchar para mi es un gran hábito que me permite cultivar mi diálogo interno. Para saber escuchar se debe prestar el doble de atención; no es lo mismo que ver algo o leer algo, en la escucha uno debe aumentar la intensidad con la que se presta atención precisamente (o al menos es mi caso) porque no es algo tan tangible como lo que llega por las manos o por los ojos que en apariencia puede ser más palpable.
Luego viene la L de Leer algo, mi hábito favorito. La lectura como es bien sabido mejora todo o casi todo en nuestra vida; es través de los libros donde la imaginación puede volar a su máximo potencial; la lectura nos cultiva como personas y mediante la letra es por donde podemos aprender grandes respuestas a grandes preguntas de la vida; es en la literatura donde hemos podido traspasar casi todas las barreras culturales y temporales, no por nada es que tenemos grandes clásicos que siguen vigentes hasta el día de hoy y es como si hubiesen sido escritos ayer: La Biblia por ejemplo es un clásico de clásicos a través del cual Dios sigue presente y su Palabra está escrita en formato atemporal. En la L de leer algo tambien hay artículos, blogs, medios escritos y en general una buena dosis de libros que cada día trato de leer; de hecho hubo un año donde me propuse leer un libro semanal y terminé leyendo una buena cantidad de obras a lo largo de todo el año; este hábito me lo inculcaron mis padres desde niño y es algo por lo cual voy a estar agradecido toda la vida.
El último hábito es el de Aprender algo y tiene que ver precisamente con adquirir nuevos conocimientos. Este hábito es complejo y es quizás el que más ligado está a mis objetivos, no quiero decir que los demás no lo estén sino que si hay algún objetivo particular que deseo alcanzar en un tiempo determino, intento que todo lo que voy a aprender durante el tiempo establecido para el objetivo, esté ligado a dicho objetivo. Lo más importante de estos hábitos es que están integrados en mi día a día y alineados con mis objetivos. No se trata de ver, escuchar, leer o aprender por hacer algo, sino de hacerlo con intención y propósito. Con el tiempo, me he vuelto más selectivo con el contenido que consumo, buscando siempre aquello que me aporte valor y me acerque a lo que realmente importa.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
