Empezar – ElPropósito3 min read
La chispa inicial para todo

Photo by Paul Bulai on Unsplash
Una estrategia de éxito que me acompaña es simplemente empezar. A veces estoy estancado en algo, especialmente en mis pensamientos, y la idea sigue sin llegar a la marcha. Cuántas veces me ha pasado y cuántas veces me he quedado detenido por esa parálisis por análisis. Sin embargo, hace muchos años descubrí que lo mejor era solo dar el primer paso.
Es bien sabido, por ejemplo, que para solucionar un problema se puede ir por partes. De hecho, recuerdo de mis clases de cálculo en la universidad que hay formas de poder integrar, y una de las más bellas es por partes. En fin, me quedo pensando hoy cuántos objetivos y cuántas metas tenemos solo en la cabeza y no las hemos puesto en práctica por el simple hecho del temor a equivocarnos o porque no sabemos por dónde empezar.
Todo comienzo tiene su dificultad y, como todo en la vida, todo tiene un precio. Ninguna idea se ha podido llevar a la práctica sin pagar un precio por la misma. Muchas veces no somos conscientes de que el precio que tenemos que pagar es el tiempo que hay que invertirle a la idea o, también, el precio que hay que pagar son las horas de desvelo adicionales que hay que ponerle para prestarle la debida atención.
Es muy difícil empezar algo sin estar conscientes del propósito de la misma, y es parte de mi objetivo de vida que iniciemos todo basándonos en nuestro propósito de vida. Muchas organizaciones, por ejemplo, tienen muy claro que su propósito es servir al mundo de diferentes maneras. La gran mayoría fueron creadas para solucionar un problema y, precisamente por no olvidar su propósito original, es que siguen vigentes al día de hoy.
Una idea seguirá siendo idea a menos que le induzcamos una fuerza inicial que la mueva de su estado natural. Y es justo ese cambio de estado el que permite empezar a obtener mucha información de la idea una vez que la llevamos a la práctica. La mejor manera de empezar es dando ese primer empuje. Muchas veces es tan pequeño que pareciera imposible de creer y luego, como la nieve (solo que en este caso no se va a deshacer al final de su camino), la idea comienza a dar vida y a hacerse cada vez más grande.
Los seres humanos tenemos una capacidad única e inigualable cuando nos proponemos algo que está en sintonía con nuestro propósito de vida. Encontramos en él la fuerza de voluntad para sacar adelante cualquier desafío, por muy grande que parezca.
Por eso, si hoy sientes que estás atrapado en la inercia de la duda o la parálisis del análisis, recuerda: no necesitas tener todo resuelto para comenzar. Solo necesitas dar ese primer paso, por pequeño que sea. La claridad llega en el camino, no antes. Empieza. No porque sea fácil, sino porque es el único camino para transformar una idea en realidad. Y mientras más alineado esté ese primer paso con tu propósito, más energía encontrarás para seguir avanzando.
¿Qué idea tienes guardada esperando ese primer impulso?
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
