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Remo y Vela (parte 1)

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A lo largo del año trato de darme retroalimentación sobre las cosas que he hecho bien, las cosas que he hecho mal y las que pudiera hacer mejor, de hecho en mi día a día son tres preguntas con las que arranco (prefiero hacer este análisis en la manana más que en la noche). Sin embargo, hay dos potentes hábitos que me acompañan en mi día a día, son dos acrónimos que poco a poco descubrí y fui refinando, el primero tiene que ver con las cuatro cosas que están en mis manos hacer durante mi día en aras de alcanzar mis objetivos personales y profesionales y lo llamé REMO, más adelante diré por qué y cuál es la metáfora intrínseca. El siguiente acrónimo tiene que ver con todo aquello que alguien más ha hecho, lo ha puesto al servicio de la humanidad y puedo acceder a ello, a ese le llamé la VELA. Tanto el REMO como la VELA agrupan ocho grandes hábitos que trato (ojo trato) de aplicar todos los días de mi vida, espero en este post resumirlos nuevamente porque ya lo he hecho en el pasado, sin embargo, en esta ocasión siento la necesidad de compartirlo con muchas más experiencias y anécdotas que he ido cosechándolas a lo largo de estos años y cómo me han servido tanto en lo personal como en lo profesional.
Arranco con la metáfora. Tanto la VELA como el REMO son dos instrumentos que forman parte de un barco, soy apasionado por la navegación especialmente la aviación, no obstante, lo que une a ambos mundos es la necesidad de contar con instrumentos que nos ayuden a llegar de un lugar a otro. Siempre he creído que mi vida es como un barco y he tratado de que dicho barco siempre sepa de dónde viene, en dónde está y sobre todo, hacia dónde va. Por lo tanto, cuando remamos es porque se necesita empujar el barco hacia el destino final y qué mejor que un REMO para generar ese empuje necesario, de lo contrario, el barco pudiera caer a la deriva. El acrónimo REMO empieza con una R de Rezar; soy Católico, Apostólico y Romano y este maravilloso hábito se resume tanto en dar gracias a Dios y la Santísima Virgen María por un nuevo día, como en rezar un Rosario y buscar ofrecerlo por alguien en especifico o por alguna causa concreta, en ese hábito he encontrado Paz, Fe y alegría para embarcarme a mi día con todas las fuerzas y con toda la esperanza de que algo bueno va a suceder tanto para mi y como para mis seres queridos.
En el REMO lo que sigue es la E. Este hábito es retador especialmente en días donde no tengo ganas de hacerlo dado que tiene que ver con el ejercicio y es lo que inmediatamente hago después de Rezar, de hecho si tengo poco tiempo rezo el Rosario mientras estoy haciendo ejercicio; sobre el ejercicio hay mucha teoría y hay muchos expertos, en mi caso me ha acompañado el triatlón desde hace ya varios años y por lo tanto trato de mantener cierta rutina que gire alrededor de los tres ejercicios, siendo la natación mi deporte favorito; no obstante, algo que he ido implementando cada vez más es el ejercicio de fuerza (pesas). Es sabido que el ejercicio es el mayor estimulante de dopamina y esto sin lugar a dudas me deja con una sensación muy gratificante y listo para arrancar el día; la mezcla de cardio con pesas es mi favorita y algo que he descubierto para hacer ejercicio en los días donde me desvelé o alguna cena surgió y no estoy en la mejor disposición para hacer ejercicio, simplemente me recuerdo de la sensación que siento posterior al ejercicio y ahí es donde quiero estar; esta sensación viene gracias a que sé que somos mente, cuerpo y alma, por lo tanto al cuerpo lo entreno en el hábito del ejercicio y me encanta hacerlo.
Lo siguiente en el REMO es la M tiene que ver con la meditación. Soy fiel seguidor de Mario Alonso Puig y en uno de sus videos quedé impactado cuando cuenta muy claramente cómo es que todo el tema del mindfullness llega a occidente y más profundamente al mundo de la medicina como fuente de mentalización previa a una cirugía, eso me marcó y terminó de afianzar en mí el tema de hacer ejercicios de respiración y tratar de concentrar y entrenar mi mente. En resumen, primero es rezar, posteriormente es ejercitarme (luego obviamente viene un baño, alistarme) y antes de sentarme en el escritorio para trabajar viene este componente que también me gusta mucho y que es la meditación; para meditar luego encontré a WIM HOF y si bien no es una práctica tradicional de mindfullness sus ejercicios me sorprendieron cuando lo vi meditando en vivo con Jordan Peterson. Para quien quiera aprender el método hay una aplicación de WIM HOF disponible y la meditación guiada es una de mis favoritas; repito, no es un método tradicional pero a mi me funciona y sobre todo me ayuda a concentrarme para lo siguiente que viene antes de meterme a la ola de mi trabajo.
Finalmente viene lo que tiene que ver con journaling, y esto es la O del REMO que significa Organizarme. El hábito de llevar un diario poco a poco le fui descubriendo la magia y también la esencia; por muchos motivos durante mucho tiempo tuve la creencia limitante que llevar un diario no tenía sentido; luego descubrí el poder de poner por escrito todas aquellas ideas, pensamientos y temores que giran alrededor de mi mente en un preciso momento de mi día, es como tomarle una fotografía a mi mente y ponerla por escrito; el llevar un diario me permite ponerle estructura a lo que quiero alcanzar en este día en particular y sobre todo, tambien poner mis reflexiones sobre lo todo lo que el día anterior hice: bien, mal y pude haber hecho mejor, asimismo, en la estructura lleva la pregunta de, cómo me siento y de qué estoy agradecido, para luego caer a un reality check de las 3 o 4 cosas que harán que mi día sea efectivo y me sentiré plenamente satisfecho de haberlas logrado.
Creo que por hoy escribiré solo sobre el REMO, el siguiente domingo escribo sobre la VELA.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro