Ser mejores – ElPropósito6 min read
Dos componentes de una decisión

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“Siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor” (Juan Manuel Fangio). Cuál es la diferencia entre perseguir un objetivo y llegar al objetivo?. A mi me gusta escribir sobre el propósito de vida, de hecho es el nombre con el que quise que se llamara mi blog “El Propósito”, y una pregunta que constantemente me hago es, realmente se alcanza el propósito de uno en esta vida? Se puede llegar a ese estado final donde seremos lo que siempre anhelamos ser desde lo más profundo de nuestro ser? es decir, nuestro propósito?, la respuesta simplemente es No. Nuestro propósito de vida es una aspiración superior, no es un objetivo, tampoco es una visión, no es una misión, el propósito de vida es justo esa frase de Fangio, el faro que nos ayudará toda la vida a tratar de ser mejores bajo una aspiración a la que siempre vamos a querer llegar. No se trata tampoco del cuento del burro detrás de la zanahoria, sino de ese faro ético y moral al cual podemos regresar una y otra vez para resolver muchas de nuestras dudas personales y una de las más básicas que siempre termina siendo: Esto que quiero hacer es bueno o malo?.
Esa frase de Fangio la escuché y me gustó, aunque la palabra “tratar” me hizo un poco de ruido inicialmente, luego de interiorizarla me di cuenta que al final del día lo que hacemos es tratar, tratar y tratar. En el día a día nos nos vemos envueltos en una serie de decisiones que sí o sí tenemos que tomar, muchas de ellas quizás solo consumen nuestro tiempo, no obstante, hay dos o tres de ellas a las cuales debemos ponerles toda nuestra atención y decidir, tomando en cuenta que esa decisión será para nuestro bien y para el de los que nos rodean; es justo en esas dos o tres decisiones diarias donde lo que hacemos es tratar de jugar con las probabilidades teniendo la esperanza de que la suerte juegue a nuestro favor. Y es que, gran parte de nuestras decisiones tienen dos componentes fundamentales, uno que tiene que ver con la experiencia acumulada que llevamos en la vida y que nos ayuda a tener una base para decidir y el otro es una gran dosis de suerte que simplemente no podemos controlar. El gravísimo problema o error de creerse el mejor es por el desconocimiento del primer componente de las decisiones y por pensar que únicamente es un juego de suerte y que dicho juego, somos los mejores.
Las experiencias por muy dolorosas o afortunadas que sean siempre, si o sí, deben llevar una reflexión que como dice el autor Ray Dalio nos lleven a progresar (Pain + Reflection = Progress). Sobre este punto debo admitir que es algo de lo que más admiro de Dalio dado que posterior a escribir ese principio en su libro «Principles«, lo puso en práctica luego de la muerte de su hijo Devon; y justo fue ahí donde terminé de definir lo que significa un principio y es esa idea fundamental que establece el funcionamiento de algo, es decir, se cumple en toda circunstancia y en cualquier parte del universo. Sin lugar a dudas, una persona que ha perdido a un hijo y es capaz de decirle al mundo, «he puesto en práctica uno de los principios que yo mismo descubrí» es una de esas personas que siempre trata de ser el mejor pero nunca se cree el mejor.
Hasta cuándo tratar? Cuántas veces debemos tratar?, quisiera en este punto por ejemplo, citar de la Biblia cuando Pedro se acerca a nuestro Señor y le pregunta cuántas veces tengo qué perdonar? Y la respuesta de nuestro Señor fue «hasta setenta veces siete». No se trata del número en sí, sino de justo la relación con la palabra tratar, tratar una y otra vez. La vida es justo eso, tratar de perseguir nuestro propósito de vida, y cuando sintamos que no lo estamos logrando por más pasos consistentes que demos, reflexionar y tomar nuevas decisiones basadas en dicha reflexión. Los equipos ya sea en el deporte o en la empresa, constantemente tratan de ser lo más eficientemente posible con los pocos recursos que tienen disponibles y digo pocos recursos debido a la naturaleza infinita de las aspiraciones o sueños que pueden o podemos tener, todos queremos más y sabemos por principio que los recursos son limitados; por ende debemos intentar siempre tomar las mejores decisiones. Cómo podemos tomar buenas decisiones? En primer lugar tener claro el propósito sobre el cual estamos tomando las decisiones, en segundo lugar empezar el camino de tratar de ser los mejores y en tercer lugar, nunca creerse los mejores.
Tratas de ser el mejor o te crees el mejor?
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
P.D. La VELA de esta semana es:
- Qué estuve Viendo: 5 Harsh Truths That Will Change Your Life. Del autor de «The Subtle Art of Not Giving a Fk» estas cinco verdades me ayudan a arrancar febrero con mucha ilusión y mucha realidad. Gracias Renato por compartírmelo, lleva una dosis de la gran escuela de filosofía que compartimos. Un gran abrazo.
- Qué estuve Escuchando: Odio el mérito. Antonio Escohotado ha sido uno de mis mejores descubrimientos en la web, alguien a quien admiro por corregir sus ideas a tiempo y tener el coraje y la sabiduría para contarle al mundo cuán equivocado estuvo.
- Qué estuve Leyendo: Logré terminar Elon Musk en enero, todavía no he escogido el libro de febrero sin embargo, creo que este año sera una alternancia entre novela y un libro un poco más técnico. Si me puedes recomendar algo bienvenido 🙂
- Qué estuve Aprendiendo: Las Consecuencias Graves del Ozempic (Y un Protocolo Alternativo para Perder Grasa). El Dr. La Rosa es uno de mis favoritos en Youtube y en general alguien a quien le he aprendido mucho, especialmente el protocolo para el ayuno. Este video confirma lo que con mi esposa (diabética) hemos conversado; la gente que sin el mínimo cuido comienza a suministrase un medicamento que fue diseñado para el tratamiento de una enfermedad como la diabetes y que luego lo utilizan para otros fines, como en este caso, perder peso.
