Progresos y aprendizajes – ElPropósito4 min read

Cuando el objetivo es el camino

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El domingo pasado a esta hora estaba por empezar una competencia de triatlón (medio Ironman) en las playas del pacífico guatemalteco, específicamente en El Paredón. Mentiría si escribo que no tenía nervios o el temor de no terminar la carrera, dos tipo de temores infundados dado que ya me acompañaban unos buenos cuatro meses de entrenamiento con mi Coach. Cuáles son las diferencias entre mi primer Ironman en California y el 70.3 de la semana pasada?; sin lugar a dudas en esta carrera en el Paredón el calor que experimenté en la corrida jugó un papel preponderante, asimismo, como lo dije en el post anterior, creía que estaba haciendo una carrera sin un fin en mente, sin un propósito claro o sin ninguna razón de ser. Cómo identificar el para qué de algo aún en momentos de mayor incertidumbre?

Por supuesto que estaba haciendo una carrera con un fin en mente, estaba probando mi entrenamiento y en efecto tengo muchas lecciones aprendidas, esta carrera formaba parte de algo mayor que quizás en su momento no lo veía. En noviembre tengo planificado hacer mi segundo Ironman y ese sí desde el día uno que me lo propuse tiene un fin muy claro. Qué nos lleva a proponernos objetivos sin ningún propósito? cómo es que hemos llegado al punto en el que nos proponemos algo que no tiene un norte claro?. Generalmente estamos muy acostumbrados a obtener las respuestas de fuera hacia adentro, es decir de la sociedad hacia nuestro ser, sin embargo, nuestra voz interior es poco o casi nada que la hemos entrenado para proveernos esas respuestas. 

Cómo se escucha a nuestra voz interior?. Muchas organizaciones por ejemplo no cuentan con una visión clara, con un norte que clarifique hacia dónde se dirija la empresa, la institución o ese órgano que se creo bajo una idea inicial; difícilmente una organización que no tiene claro un propósito (al igual que una persona) podrá contrastar sus decisiones o sus inversiones contra algo; vivirá en un constante vaivén en el que, aparentemente se avanza, sin embargo, en el largo plazo lo único que sucede es un retroceso profundo que puede llevar a cualquiera a la ruina o bien a un estancamiento total.

Cuando se tiene una visión y un propósito claro para todo lo que se va a hacer a futuro, para todo aquello que se quiere aprovechar sucede algo muy interesante, y es que todo tipo de obstáculos o desafíos se van presentando conforme avanza el tiempo, es la naturaleza de las cosas. Esta semana leía y reflexionaba para tratar de comprender que muchas veces o bien la gran mayoría de las veces el objetivo es el camino, los progresos que vamos dando debería ser el enfoque de nuestra mirada. El problema es poner la mirada en el resultado que deseamos alcanzar y nunca más volver a ver los progresos que damos; es en los progresos donde suceden los aprendizajes y las mayores oportunidades de crecimiento; es en los indicadores a lo largo del camino, donde encontramos el mayor potencial de avance y todo aquello que nos permitirá salir adelante. 

Cuando se tiene un propósito claro en la vida difícilmente un objetivo o una meta a alcanzar no estará alineada, hace falta clarificarlo, hace falta contrastarlo, hace falta determinar como diría mi gran amigo Otto “cuánto valor vas a crear y cuánto valor vas a capturar”. Creo que corriendo esta última carrera pude crearle muchísimo valor a mi vida y logré capturar casi todo el valor a través de los aprendizajes que obtuve; estoy muy agradecido con Dios, con mi angelito JD que me acompaño en la carrera, con mi esposa, mis hijos, mi coach, mis familias y con todas las personas que me acompañaron a lo largo del recorrido para ayudarme a alcanzar una meta. En cada progreso que di tuve siempre el apoyo de alguien, en cada paso que di pude avanzar, en cada pensamiento que se me cruzó por la mente pude darme cuenta que el objetivo muchas veces es simplemente el camino y El Progreso.

Un fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

Author: rodadmin

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