Resiliencia – ElPropósito5 min read

La capacidad de capacidades

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El post de la semana pasada fue sobre la coherencia, hoy pienso en la resiliencia, los hábitos y cómo éstos en conjunto con nuestras acciones determinan el rumbo de las cosas. Es difícil creer que con solo un propósito claro todo va a suceder de manera espontánea, por el contrario, se requiere una dosis de esfuerzo muy grande (hacer la tarea) para que cualquier tema que se desee alcanzar, se convierta en una realidad. Sin embargo, lo complicado de alcanzar algo no está en la cantidad de energía o esfuerzo que se requiere, está en la resiliencia, esa capacidad para regresar al camino, esa capacidad para seguir siendo coherentes a pesar de no ver nada en el camino, es ese hábito que constantemente nos ayuda a repetir una y otra vez la retomada del rumbo. Qué es lo que alimenta la resiliencia? cómo se construye esa capacidad tan importante? 

Hay hábito si hay acción, hay acción si hay intención; por lo tanto, a la acción le precede siempre un propósito claro, una visión de futuro. La clave de la acción es reconocer lo que está en nuestras manos hacer y un ejemplo claro de todo aquello que está bajo nuestro control hacer o mejorar empieza con un análisis racional; en el caso de la planeación estratégica (sabiendo que hay modelos de modelos) uno clásico es el FODA para identificar todas aquellas acciones que podemos tomar en distintas líneas. El gran tema de la acción es no saber hacia dónde nos va a dirigir y en segundo lugar es tampoco saber identificar lo que está en nuestras manos. Asimismo, todas las acciones tienen que tener un cierto orden lógico, no se puede pretender hacer todo en solo día o en un solo momento; la acción por lo tanto es un primer gran elemento de la resiliencia; quien siempre toma acción siempre está construyendo el hábito de la resiliencia, siempre vuelve a retomar el rumbo. 

La capacidad de ser resilientes también estriba en las intenciones y la ayuda que se pueda prestar los demás. Empresas resilientes son todas aquellas que en los momentos más críticos, complicados y difíciles han sabido canalizar la preocupación de todos sus colaboradores hacia intenciones claras que promuevan siempre la ayuda, la tranquilidad y sobre todo una visión de futuro donde las cosas muy probablemente van a seguir. Por el contrario, si cuando el barco da indicios de hundirse (como muy probablemente ya ha pasado en otras ocasiones y la respuesta ha sido sálvese quien pueda a la primera) todos los tripulantes serán los primeros en abandonar, empezando por el capitán. La resiliencia no es algo que se construya de la noche a la mañana, como buena capacidad y como buen hábito depende la acción diaria y constante y también de saber hacer lo correcto. La resiliencia no se deja llevar por la moda, es atemporal y una vez que se instaura en el ADN se convierte en un pilar fundamental de cualquier institución.

Una persona resiliente sabe que todo depende no de los sucesos, sino de su capacidad o forma de responder ante esos sucesos, es decir, tiene mucha claridad entre lo que sucede y lo que responde. Lo mismo sucede con un equipo, lo que está en sus capacidades es darlo todo para alcanzar determinados objetivos, en primer lugar identificando lo que está en sus manos hacer, en segundo lugar sabiendo qué se puede mejorar y por último poniendo todo el talento, esfuerzo y dedicación para mantener el enfoque en lo que puede controlar. Cuando lo que se desea es tener claridad es porque no se cuenta con la identificación de lo que está en nuestras manos hacer; de esa manera cualquier decisión que se tome siempre tendrá una gran dosis de probabilidad de no cumplir las expectativas; la resiliencia en estos casos lo que nos ayuda es a confiar en tomar acción sobre aquello que está siempre en nuestras manos controlar.

Uno de los mejores ejemplos de resiliencia lo podemos ver en la naturaleza, en los niños. Quién o quienes son un ejemplo de resiliencia para ti?

Un abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

P.D. Este post se lo dedico al Profesor Isidro Matamoros, que en paz descanse. Un gran catedrático de mi Alma Mater Zamorano; una persona que supo aprender y luego inculcar uno de los grandes valores que nuestra alma mater siempre ha creído y pregonado: LABOR OMNIA VINCIT “El trabajo todo lo vence”; especialmente para cultivar la resiliencia en uno de los lugares que no perdona si no hay acción, si no hay esfuerzo, si no se hace lo correcto y si no se responde haciendo lo que está en nuestras manos: EL CAMPO. Que Dios lo reciba en su gloria querido doc, gracias por tanto en tan poco tiempo. Interceda siempre por nosotros. Un abrazo a su querida familia y a su familia (zamorana) extendida que hoy lo recordamos con mucho cariño, aprecio y admiración.

Author: rodadmin

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