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Anhelos mayores – ElPropósito4 min read

Cuando un sueño inspira tan profundamente

Photo by Yohann Lc on Unsplash

Hoy tuve la suerte de cargar/chinear/andar con él, a Gabriel, mi tercer hijo, casi todo el día, en un recorrido por más de 5 horas tuve la suerte de tenerlo cerca muy cerca, tan cerca que me hizo pensar profundamente en el dolor y el sufrimiento que muchas personas experimentan fruto de migraciones y largas caminatas. Admito que durante ya varios años he podido ver de primera mano largas caminatas y travesías que muchos hermanos y compatriotas emprenden en aras de sueños, ideas y anhelos que cruzan por su mente, causados por múltiples motivos. Qué hace que uno pueda soportar tanto sufrimiento y las peores penas en esa incesante búsqueda de un sueño?

Gabriel ha crecido y quizás esta fue una de las ya últimas veces que lo podré “chinear”, su peso sus ocurrencias y su alta dependencia en mis dos pies y en la firmeza de los mismos, me hacía tener una conciencia profunda de su integridad y su seguridad al 2,000%. En algún punto del gran recorrido que hicimos, mi mente se distraía y pensaba en los padres de familia que han tenido que migrar llevando en brazos a un hijo; debo también confesar que ni de cerca puedo imaginar ni mucho menos sentir, lo que significa una travesía frontera a frontera atravesando Guatemala, por ejemplo, no digamos un continente. Mi bebé (ya no tan bebé) cargado con un arnés en un ambiente seguro y de mucha paz, recordando a Juan Diego, me hizo reflexionar sobre varios temas, especialmente este de los anhelos mayores. 

Qué me lleva a reflexionar tan profundamente sobre este tema. Lo que llevamos en hombros generalmente en nuestro día a día no es una carga, no es un peso, son realmente nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestras mayores plegarias y todo aquello que más amamos y más queremos, en este mundo, en esta vida y quizás en la otra también. Los seres humanos llevamos sobre nuestros hombros (con arnés y sin arnés), también la vida de muchas personas, los sueños y los anhelos de muchos que, directa o indirectamente dependen de nosotros. La clave está en darnos cuenta cuál es el peso que llevamos sobre nuestros hombros (si es que vale ese calificativo de peso o carga) y sobre todo, para qué lo llevamos?.

La vida es corta y el peso que llevamos encima es único, irrepetible, inigualable, incomparable. Cuando menos sentimos la vida nos ha premiado con aquella carga que tanto quisimos tener, con el logro de aquellas metas y aquellos objetivos que tanto luchamos por ellos y de repente, como si no supiéramos cómo manejar esa carga, se vuelve tan pesada, tan inmanejable, que pareciera no tener fin y que fuera imposible el descanso. Muchas veces no nos damos cuenta del peso y la carga que llevamos sobre nuestros hombros. 

Luchamos y anhelamos sueños tan difíciles de alcanzar que de un momento a otro, fue tanto el esfuerzo que hicimos que al final las cosas se dieron, ahora corremos con el peso de nuestros resultados en hombros, corremos una carrera de la cual nosotros mismos nos inscribimos y fuimos los creadores inclusive del premio en sí; mucha gente depende de nosotros, de nuestras decisiones, de los siguientes pasos; el público ve, los ojos están puestos, la carrera sigue, esa carrera que llamamos vida, donde muchas vidas llegan a depender de nosotros. Qué podemos hacer para seguir la carrera? qué está en nuestras manos para no olvidar el pasado ni perder de vista el futuro, pero mucho menos, olvidarnos de estar aquí en el presente?. Los anhelos mayores se cumplen cuando el propósito es claro. La vida nos seguirá premiando esos anhelos mayores en la medida que sepamos aprender a cargar todos los pesos por los que hemos pedido.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

P.D. Dedico este post a mi querida y estimada amiga/coach/mentora Eva. Eva: el mundo es mejor contigo aquí, vas a estar bien, van a estar bien. 

Author: rodadmin

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