Acción y sentido – ElPropósito5 min read

El combustible y la brújula para el camino

Photo by Alexander Hafemann on Unsplash

Esta semana, leyendo, encontré estas dos grandes preguntas: “cómo vivir y qué debemos hacer?”. Los estoicos sobre “cómo vivir” nos indican con mucha claridad: “acorde a la naturaleza” viviendo una vida virtuosa, es decir, con coraje, justicia, sabiduría y templanza. Sobre la pregunta “qué debemos hacer” no solo lleva implícito los objetivos sino que también a un propósito y la responsabilidad. Cómo se aprende a vivir y cómo se sabe qué es lo que hay que hacer? Sin lugar a dudas son dos respuestas que no se encuentran en los demás, salen de nuestro ser y la relación que más me llama la atención es con las empresas. Aquellas que claramente definen su propuesta de valor se guían por una visión y un propósito claro son las que mejor pueden articular lo que deben hacer para atender mejor a sus clientes; sucede lo mismo a título personal. Lo que tanto un individuo como una organización tienen en común es que cuando las respuestas nacen en su ser, no en la competencia como sería el caso de una empresa y no en el consejo o mandato de otra persona como seria el caso individual, le dan sentido a su actuar, uno de los dos elementos más importantes sobre el buen vivir.

Existe una gran diferencia entre resolver estas preguntas por vía propia (haciendo gala de nuestra responsabilidad por nuestro propio destino) y el de que alguien más se haga cargo de resolverlas por nosotros. Cuando lo segundo sucede, el riesgo es que necesitemos depender toda la vida de que alguien más resuelva nuestros problemas, y no cualquier problema, sino el de darle sentido y significado a nuestra vida; esto automáticamente nos separa tanto en nivel como en autoridad entre quien pretendemos que sea el que nos “ayude” y nosotros; automáticamente nos pone en una posición de inferioridad de la cual difícilmente podamos salir o dejar de depender. Además, que alguien provea las respuestas es mucho más económico (no hay que invertir energía pensando) que sentarnos a pensar por un tiempo cómo sería guiarse por un propósito.

He citado el estoicismo sobre la pregunta de cómo vivir, dado que en ellos existe (más de 2000 años después) una filosofía práctica que responde ampliamente esa gran duda. Todas y cada una de las reflexiones que giran alrededor de las cuatro virtudes cardinales (Sabiduría, Coraje, Templanza y Justicia) nos ayudan a vivir una vida virtuosa, por ejemplo, cómo enfrentar las vicisitudes de la vida, con coraje, cómo responder ante cualquier situación, con Sabiduría y templanza, cómo actuar ante un dilema, con justicia. Ahora bien, para poner en práctica dichas virtudes estoicas se necesita la disciplina de hacerlo día a a día, en todas y cada una de las actividades, situaciones, momentos, etc en los que nos toque vivir. Fácil?; el resultado? Una vida virtuosa. 

A todo lo anterior un complemento perfecto para saber qué debemos hacer es tener claro nuestro propósito de vida. Parto del principio que una vida guiada desde un propósito es la forma para liberar todo el potencial de una persona, un equipo o una organización. Podemos tener clara la visión, ese “dónde nos vemos en determinado tiempo”, sin embargo, si no tenemos clara la respuesta de “para qué queremos vernos en ese lugar?” a la mesa en la que estaremos jugando le falta una pata; muy probablemente podamos empezar a definir el qué debemos hacer para llegar a ese lugar, sin embargo, constantemente encontraremos vacíos que harán que las piezas del juego se caigan constantemente. Articular un propósito es la clave para que podamos navegar sabiendo no solo cómo debemos vivir sino que todo aquello que nos propongamos hacer tiene sentido. 

En el viaje hacia cómo vivir y qué hacer, ojalá podamos construir calidad de relaciones con los demás y también ojalá podamos tomar acciones que le provean sentido a nuestra vida, a nuestro actuar..

Un fuerte abrazo y siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

P.D. La VELA de esta semana es:

Author: rodadmin

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