Obstáculos y equivocaciones – ElPropósito4 min read
Tres herramientas para seguir en el camino

Qué hay detrás de equivocarse?, cuáles son las ventajas? cómo saber si verdaderamente cometimos un error?. Los niños generalmente son experimentadores natos y son quizás los mejores maestros de la evidencia empírica para aprender de los obstáculos y seguir hacia adelante haciendo uso de (un tema clave): los aprendizajes. La experimentación es un proceso constante que nunca debería detenerse en nuestras vidas, sin embargo: qué cosas distintas? qué experimentos?. Normalmente nos enfocamos únicamente en los resultados y en los objetivos, pero poco o casi nada se le presta atención al camino que recorremos y todos los aprendizajes que en él hay.
Equivocarse puede tener una connotación un tanto negativa, estamos inmersos en una cultura de la perfección y de que todo lo bueno tiene que suceder instantáneamente bien. No hay espacio para el error, no hay espacio para los obstáculos en el camino y como bien lo dice en su libro Ryan Holliday “The obstacle is the way”, la mirada y la reflexión en el obstáculo nos provee la mayor fuente de recursos para saber cómo enfrentarlos y tomar acción para salir de ellos. Ahora bien resulta interesante observar que los obstáculos, las piedras en el camino, los errores, las equivocaciones, etc. forman parte de la vida, forman parte del camino, es decir, todos los caminos los poseen y están llenos de ellos, por lo tanto, existe algo bueno o de qué otras cosas buenas o positivas están llenos los caminos?.
En primer lugar hay algo potente de cada obstáculo y es la lección aprendida. He escrito otros posts sobre lecciones aprendidas (un concepto que aprendí de la gestión de proyectos) sobre lo importante de reflexionar y de tomarse un tiempo para anotar todo aquello que se hizo bien, lo que se hizo mal y lo que se pudo haber hecho mejor tomando en cuenta que quizás pasamos por un reto, un desafío o cometimos un error. Dejar pasar la oportunidad de hacer este ejercicio es casi que garantizar que va a volver a suceder (y con mayor fuerza), es quizás la cura para no volver a cometer dos veces el mismo error. No es un tarea tan sencilla por muy fáciles que suenen o se lean las preguntas, sin embargo, las respuestas que se van capturando sí que van a revelar información vital para poder seguir navegando en el rumbo correcto.
Lo siguiente es que cada camino cuando tiene un propósito claro, brindará mayor claridad de que todo lo (en apariencia malo) que nos suceda, es para acercarnos más al destino, al resultado. Este es otro gran reto porque casi nunca iniciamos un plan, un objetivo o una meta pensando “cuál es el propósito que nos guía o guiará hacia en este destino?”, para no solo aguantar sino superar todos los desafíos, los retos mayores, las penas y las dificultades necesitamos una herramienta potente y esa capacidad solo nos la brinda un propósito.
El tercer punto es que los errores son exactamente iguales a los logros; los errores bien vistos nos acercan a la meta siempre y cuando los podamos ver con los lentes adecuados. Si estamos claros que el camino tiene un norte (un propósito), si estamos claros que en el camino hay obstáculos de todo tipo (es decir que la probabilidad de equivocarnos será del 100%) y si estamos claros que el aprendizaje es igual de importante que un logro, estamos subidos entonces en el vehículo que nos ayudará a acercarnos cada vez más a cualquier meta. Nos falta un último ingrediente y es el de la responsabilidad que tenemos de manejar o conducir el vehículo y de que somos responsables de cada acción, cada equivocación y cada lección aprendida.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
