La primera barrera – ElPropósito5 min read

¿Hasta dónde llegan los objetivos de año nuevo?

Photo by Gene Devine on Unsplash

Por increíble que parezca, el 19 de enero resulta ser “el día del desertor”, es decir, el día en que sin importar cuán ambiciosos o realistas hayan sido los objetivos trazados a principios de año, existe mucha más probabilidad de dejarlos a un lado. Todo el ímpetu, la alegría o el esmero con el que se pudo haber llevado una jornada de profunda reflexión, sobre las capacidades actuales y las visiones de hacia dónde debería apuntar el futuro pueden quedar de lado en casi dos semanas. ¿Qué lo ocasiona? 

Por un lado existe una gran reflexión que casi nunca se hace y es por lo que me gusta escribir mi blog, nuestro propósito. Esa frase inspiradora que contiene nuestra esencia y a la cual constantemente podemos voltear a ver para calibrar los objetivos; por ejemplo y lo veo constantemente tanto a nivel de empresa como en lo personal, muchas veces establecemos metas, objetivos, anhelos sin voltear a ver (en el caso de empresa) la visión; visiones inspiradoras que cuelgan de la pared “en 2030 ser los líderes en….una pregunta básica sería “esto que nos estamos proponiendo para 2022 qué tanto nos ayuda a alcanza esa visión”. Generalmente la respuesta es muy dicotómica: si o no.

Cuando se trata de calibrar hacia el propósito, generalmente las respuestas son mucho más claras todavía. El propósito gira alrededor de un sistema de valores, es decir, nos hace comportarnos de una manera ética en la medida que lo ponemos en práctica; al igual que la visión, la misión y los valores, el propósito genera un impacto superior cuando se desea clarificar cuán esencial es un objetivo. Por lo tanto, es vital, clave e importante que cada vez que que se establezcan objetivos tengamos a la mano un filtro por el cual poder “tamizar” si puedo llamarlo de esa manera, cualquier decisión antes de invertirle recursos, especialmente tiempo.

Un objetivo de bajar de peso (personal), al igual que el de conquistar un nuevo mercado con un producto (empresarial), tienen en común un propósito. Antes que finalice enero es muy normal que tanto una persona como una empresa, empiece a vivir esa resaca de año nuevo, una resaca que generalmente contiene metas que no se cumplieron el año pasado, deudas que hay que ver cómo se salen de ellas, y un sinnúmero de temas que empiezan a surgir como palomitas de maíz (poporopos como decimos aquí en mi tierra). Es justo en ese transitar inicial cuando las primeras barreras, olas, o tropiezos se empiezan a dar y generalmente la regla “es mejor lo viejo conocido que lo nuevo por conocer” cobra vida, es decir, regresar a la vieja práctica de hacer lo que siempre se ha hecho, sin importar si está bueno o no, simplemente hay que hacer y en modo automático.

Lo anterior refleja claramente la pérdida de enfoque, fruto de “el torbellino” que bien ha remarcado Franklin Covey. Otro gran tema es arrancar objetivos sin los recursos necesarios; una planificación estratégica o resoluciones de año nuevo, siempre requerirá de recursos suficientes para poderla ejecutar (humanos, económicos, de tiempo, emocionales etc.). Lastimosamente queremos bajar de peso o conquistar un nuevo mercado pero no contamos con las formas de reducir las interferencias que nos impiden lograrlo; a sabiendas que el rendimiento que podamos dar, está ligado al potencial que tenemos menos las interferencias (como bien lo estableció Tim Galwey). Difícilmente estas barreras tan ruidosas lo único que ocasionan son pérdidas de recursos y frenan significativamente el avance, por lo tanto, no es de asustarse que a dos o tres semanas de arrancado el año se dejen por un lado cualquier buena intención que ya se traía.

¿Alcanzar un objetivo es fácil?: Ni de cerca. ¿Son muchos los valores que se necesitan para alcanzarlos? Por supuesto que sí, puedo citar algunos: Sabiduría, humildad, coraje, pasión, fuerza de voluntad, etc. ¿Alguien más puede alcanzar un objetivo por mí: No, siempre habrá algo que nos corresponda a nosotros hacer a título personal (aquí galopa el liderazgo en su máxima expresión). ¿Pasaré por muchos obstáculos? Claro que sí. ¿Tendré a mi disposición los recursos para alcanzar lo que anhelo: si está en línea a nuestro propósito, sí. Por eso me gusta mucho la frase de Victor Frankl “entre el estímulo y la respuesta, existe un espacio. En ese espacio está nuestro poder de elegir nuestra respuesta».

Feliz domingo, feliz semana y a arrancar de nuevo con todos los poderes todo aquello que inconscientemente haya sido dejado de lado el 19 :). 

If you know what you want why are you waiting? Simon Harrys.

Siempre lo mejor, 

Rodrigo Baccaro

P.D. La VELA de esta semana es:

  • Qué estuve Viendo: The Grand Tour. Fui fan de Top Gear y soy un gran admirador de Jeremy Clarkson, James May y Richard Hammond; esta es una buena serie que recién descubrí y me estoy disfrutando enormemente.
  • Qué estuve Escuchando: Maps of Meaning. Del libro de Jordan Peterson; esta es una serie de audios en su podcast en la cual va explicando poco a poco su libro.
  • Qué estuve Leyendo: Cartas a Lucilio. Cerrando enero con este gran libro, espero poderme encontrar en la vida con más libros de este calibre. Hay muchas cosas que quisiera enmendar de mi pasado, una de ellas es poder regresar a mis cursos de literatura y filosofía y haberles puesto un 1% más de atención.
  • Qué estuve Aprendiendo: Buffetology. También cerrando el mes con la lectura de este libro y en la educación constante sobre este maravilloso mundo de las inversiones.

Author: rodadmin

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