Esfuerzo al límite – ElPropósito

¿Cómo lograr ese tipo de acción para alcanzar el resultado?

Photo by Tobias Tullius on Unsplash

Una de las grandes capacidades del ser humano es la de saber adaptarse a las circunstancias. Observando detenidamente todo lo que hemos pasado y seguramente tengamos que vivir de ahora en adelante, surge un elemento que estamos llevando al límite: el esfuerzo. Por lo tanto, ¿cómo continuar esforzándonos de un manera sostenible?.

El esfuerzo es una acción (física ó mental) que nos mueve hacia un fin determinado, implica invertir energía para alcanzar aquello que deseamos. He ahí la importancia de saber cómo orientar dicha energía, utilizarla de forma eficiente y sobre todo, que nos permita saber manejar los límites sobre los cuales la vida nos está demandando movernos.

Una primera estrategia de éxito es la claridad del o los resultados que deseamos lograr; partir como indica Covey, con el fin en mente. Sin importar si lo vamos a alcanzar o no (cuyos pensamientos también implican un gasto de energía) este es el momento de soñar y a la vez poner los pies sobre la tierra 

Esos resultados tendrán una mayor probabilidad de ser alcanzados en la medida que nuestro Propósito de Vida esté en sintonía de los mismos. Es decir, que no caigan en el juego de hacer por hacer sino que, al igual que la claridad de lo que deseamos obtener una vez alcanzados, desde un principio sepamos que nos conectan a lo más profundo de nuestro ser, y seguramente nos hacen o harán mejores personas.

Esforzarnos y llevar al límite la inversión de nuestras energías también implica determinación. Esa Esa firmeza que debe estar presente a pesar de los altibajos (que seguramente existirán y en múltiples facetas) y nos permite mantenernos incólumes; la determinación nace en la claridad y el propósito y es la llave para soportar los embistes de la vida, asimismo, estas tres forman una base sólida para continuar el camino. 

Los seres humanos alcanzamos la plenitud cuando el fin último de lo que hacemos sirve de ayuda para alguien más. Lo mismo juega a nuestro favor cuando en el camino, a pesar de estar llevando nuestro esfuerzo al límite para alcanzar eso que anhelamos, pedimos ayuda y ésta nos llega. Pedir ayuda es una acción esencial que abre la mente, los caminos y nos catapulta mucho más hacia el éxito. 

Finalmente el conocimiento responsable de nuestros actos es la conciencia que debe estar encendida en todo momento. Será aquello que nos permita admirar el crecimiento alcanzado en la medida que se han llevado nuestras energías al límite. Asimismo, será también esa voz que nos diga cuándo recargar energías, cuándo parar y en el mejor de los casos, cuándo celebrar. 

¿Qué tanto te estás esforzando para alcanzar eso que anhelas?

Un fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro

La VELA de esta semana es: 

  • Qué estuve Viendo: Leer es una necesidad humana que dura toda la vida. Una gran entrevista al doctor Francisco Mora. Ha sido la explicación que he encontrado para entender qué está pasando por la mente de mi hijo mientras recibe clases virtuales y qué puedo hacer yo como padre para ayudarlo. Es de los mejores videos que he visto en mi vida.
  • Qué estuve Escuchando: Memescuchan. Una de las mejores virtudes que me está dejando la pandemia es la posibilidad de conocer a personas maravillosas con un espíritu muy profundo de ayudar. Una de ellas es el creador de este gran podcast, Meme Zarco quien esta semana me invitó a participar junto con mi gran amiga Luisa Zamora. Los invito a suscribirse al podcast y a disfrutar el maravilloso contenido que meme está generando. Un fuerte abrazo my friend.
  • Qué estuve Leyendo: El mundo de Sofía. He pasado ya a Aristóteles y esta novela sigue siendo una de mis favoritas; es el libro que me he propuesto leer al menos una vez al año, Precisamente porque me ayuda a encontrar aquellos filósofos a los que deseo profundizar más en su proyecto filosófico.
  • Qué estuve Aprendiendo: Sopa de Cebolla. Un platillo tradicional de la cocina francesa. Este video por cierto es muy particular y me gustó mucho porque es hecho por un fraile Franciscano y de hecho el canal de YouTube es de franciscanos, fantástico porque todas las recetas tienen su origen y son explicadas con lujo de detalles. Un detalle de la sopa de cebolla es que la receta original indica 3 horas de cocción.

Cómo el fracaso nos hace mejores personas

Para ser una mejor persona, un mejor profesional, fracasa. (Una historia personal)

Photo by David Kovalenko on Unsplash

Este es quizás el segundo post más largo que voy a escribir, es uno personal y tiene que ver directamente con mis “fracasos” y cómo los he aprendido a abordar. Me gradué del colegio en el año 2000, para aquel entonces una infinidad de dudas invadían mi mente, especialmente la de ¿qué voy a estudiar? recuerdo que estaba entre tres carreras; Ingeniería Aeronáutica (en el Tecnológico de Moscú), Agro-Industria (en Zamorano, Honduras) ó Ingeniería Mecánica (Universidad Del Valle de Guatemala, UVG), me decanté por ésta última.

Después de tres años de experimentar todo tipo de fracasos y tratar de “encajar” en la carrera terminé por tomar LA decisión. Recuerdo que después de recibir las calificaciones de un curso de química (un curso extremadamente duro y difícil para mí en aquel entonces) e ir subiendo las gradas que conducen de la cafetería al parqueo, pasó por mi mente y mi corazón una sensación muy profunda, la de dar un cambio radical a mi vida y a mi carrera profesional.

Cuando les comuniqué la decisión a mis papás, recuerdo perfectamente bien el apoyo que me brindaron y el calor confortante que sentí después de estar al borde del precipicio emocional. Sin embargo, a pesar del apoyo incondicional de mis papás y los éxitos que llegaron posteriormente a mi vida, muy a lo interno y por muchos años tuve el sentimiento de que había fracasado y que habían sido tres años desperdiciados por completo. Sentía que todo el esfuerzo de mis papás por brindarme una oportunidad de estudios lo había echado a la basura y que había perdido tiempo valioso de mi vida.

Por aquel entonces, esa decisión de cambiarme de carrera marcó un nuevo rumbo y sobre todo poder alinearme con mis pasiones. Me fui a Zamorano y conocí gente maravillosa, personas de todo el mundo que me brindaron su amistad y con quienes hoy comparto grandes anécdotas (como buenos Zamoranos). Pude entrar a un sistema guiado por valores donde todos y cada uno de los alumnos modelan dichos valores desde el primer segundo que se entra a la Universidad y es interesante ver cómo en cada reunión post-graduación, los valores del sistema se mantienen y permiten una conexión única y que trasciende generaciones. Quien quiera ver un caso de éxito sobre cómo vivir los valores en una organización, vaya a Zamorano o participe en una reunión.

Un detalle importante que no puedo dejar de mencionar es sobre el curso de química. En la primera universidad fue una odisea, en la segunda universidad terminó siendo una pasión. Mi tesis de graduación la hice en producción de Biodiesel y para ello la química era el corazón de la misma, fue un reto mayor especialmente porque necesitaba comprender las reacciones químicas que iban a permitirme lograr hacer el Biodiesel que me propuse, así que jamás imaginé llegar a saber tanto de química orgánica y sobre todo, romper la creencia de que era malo en química. El elemento fundamental fue estar inmerso en un sistema que me apasionaba, me llenaba y me energizaba todos los días.

Zamorano abrió una puerta a un mundo de posibilidades donde (en resumen) posterior a mi graduación vinieron días muy especiales tanto de trabajo, como de más amigos y también otra gran decisión, la de cursar un MBA que también marcó mi vida pero será objeto de otro post. Sin embargo, a pesar de todas estas cosas buenas que me sucedían, el sentimiento de fracaso y culpa seguía ahí, hasta que un día decidí que debía cerrar de alguna manera ese círculo. Decidí cursar una maestría en Gestión de Proyectos en la UVG, quería sentir paz en mi corazón, que mi esposa y mi hijo sintieran orgullo de mí y sobre todo, ver los rostros de satisfacción de mis papás al recibir el diploma, para mi sorpresa me gradué con honores.

El cierre de ese círculo ha significado un símbolo muy relevante en mi vida, especialmente por el tiempo que se llevó (aprox. 12 años). Llegó en un momento de mucha conciencia y creo que ahora puedo ver con claridad dónde radica mi proceso de decisiones, éxitos-fracasos y aprendizajes. Y lo comparto:

  • Hacer y tener versus ser: Cuántas decisiones tomamos porque “hay que hacerlo” ó porque “hay que tenerlo” y dejamos por por fuera quién queremos ser y cómo esta decisión me acerca o me aleja a eso que deseo ser? para saber quién queremos ser debemos permitirnos conocer nuestro Propósito de Vida.
  • Experimentar: Los experimentos tienen un costo y hay tres cosas que considero relevantes para poder experimentar: Estar seguro de lo que se está haciendo, hacer lo que nos apasiona y tener una red de apoyo. En el caso de mi primer carrera solo tenía uno de los tres elementos, mi red de apoyo familiar; sobre los demás: No estaba 100% seguro de la decisión y no estaba haciendo algo que me apasionara.
  • Permitirse el fracaso: No toleramos el fracaso, es una condición natural y atávica del ser humano, si el cazador regresaba a la tribu sin presa varios no comerían, por lo tanto era un fracasado y estaba destinado al ostracismo. Hoy más que nunca todo tiene que ser perfecto, los resultados tienen que ser predecibles desde un inicio, las decisiones deben ser las correctas, no hay margen de error. Nada más lejos de la realidad del mundo en el que hoy vivimos, donde la complejidad y la incertidumbre son ingredientes de cualquier receta que querramos aplicar, por lo tanto, siempre existirá un margen de error donde cabe el fracaso y del cual debemos estar claros desde un inicio.
  • Aprendizajes: De los éxitos y de los fracasos hay una y tan solo una cosa positiva que me gusta resaltar: Los aprendizajes. Tanto si me va bien, como si me va mal, siempre hay algo bueno que puedo extraer y para ello tengo dos preguntas fundamentales: Si me fue bien, ¿Cómo lo puedo hacer mejor?, si me fue mál, ¿Qué haría distinto si lo pudiera volver a empezar?.
  • Pasión: Cualquier camino que se emprenda debe empezar con una buena dosis de optimismo. Es posible que hayan tormentas, desiertos y todo tipo de adversidades, no obstante, existe también la certeza de que habrán días soleados, verdes y llenos de mucha naturaleza. Cómo hacer, para que a pesar de las adversidades podamos disfrutar del camino: Con la pasión por lo que hacemos. Si estoy a punto de caer del barco en medio de la tormenta, ¿cómo hago para confiar en que puedo nadar y llegar a la orilla? ¿cómo hago para saber que puedo saltar del barco y aun así sobreviviré? sabiendo que la siguiente movida sea algo que voy a hacer con pasión.
  • Esfuerzo/Perseverancia: Hay tres palabras clave en mi vida: Trabajo, trabajo y trabajo que se resumen en una frase en latín y está a las puertas de mi Alma Mater Zamorano, Labor Ombia Vincit, el trabajo todo lo vence. Hoy después de tantos y tantos aprendizajes extraídos de mis aciertos y desaciertos lo que he mantenido constante es mi esfuerzo y perseverancia al momento de embarcarme en una decisión.
  • Propósito de Vida: Hago énfasis en este recurso que todos los seres humanos llevamos dentro; tomar decisiones alineadas a nuestro Propósito de Vida reduce las probabilidades de fracaso. No obstante no es infalible y existirá siempre la posibilidad de fracasar. Para ello vivo bajo la premisa de todo el proceso anterior: Ser–>Experimentar–>Permitirme el fracaso–>Aprendizajes–>Pasión–>Esfuerzo/Perseverancia–>Propósito de Vida.

Cerrando este post y haciendo honor al dicho popular “nunca se sabe las vueltas que da la vida”, muchos años después la vida me premió con ser catedrático. Ahora tengo la dicha, la fortuna y el honor de poder brindar mis conocimientos en las aulas de la Universidad donde una vez tuve que girar radicalmente el timonel de mi vida.

¿Qué decisión pudieras tomar hoy que cambie el rumbo de tu vida para siempre?

Un fuerte abrazo y feliz semana,

Rodrigo Baccaro

Every wall is a door

Ralph Waldo Emerson

Algunos recursos:

  • ¿Qué estoy leyendo?: Un gran ensayo y lo recomiendo: The Servant Leader
  • ¿Qué estoy viendo?: El origen del amor en la Tierra con Eduardo Punset. Metáforas poderosas para comprender de dónde viene el amor y cómo se empezó a gestar a nivel celular cuando la atmósfera era solo gas, lo recomiendo al 200%
  • Add-in de Excel: SimVoi Monte Carlo Simulation for Excel. Es un Add-in para Excel en la Mac, barato y muy bueno para hacer simulaciones de Montecarlo.
  • Cómo hacer una Simulación de Montecarlo con el Add-in anterior: Con este pequeño video encontrarán un tutoría para hacerlo.

¿Cuál es la combinación segura que libera nuestro potencial?

Una fórmula con tres elementos, que combinados, permiten resultados excepcionales

Luchar por mis sueños y vivir una plena convicción de que son alcanzables, me ha llevado a descubrir una combinación entre libertad, responsabilidad y esfuerzo, indispensables para todo ser humano en la búsqueda de su mayor bienestar.

Sobre la libertad. El psiquiatra Viktor Frankl en el libro El Hombre en Busca de Sentido escribió: “Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas -la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino- para decidir su propio camino…la que confiere a la existencia una intención y un sentido”. Por lo tanto, desde que nacemos y en todo momento, somos libres para dar el giro o decidir lo que queremos para nuestra vida. Lo maravilloso es que una vez conscientes de ello sabremos aquello que sí deseamos (y también lo que no), para nuestra vida.

Sobre la responsabilidad: Mario Vargas Llosa cita en su libro La llamada de la Tribu sobre el “…inconsciente pánico a la responsabilidad que la libertad impone al individuo”. De ahí el ser proclives a tercerizar nuestro destino. Sin embargo, teniendo la capacidad innata de visualizar nuestros sueños, adueñarnos de nuestro destino y estar dispuestos a transitar la jungla confiando en que tenemos la capacidad, nos eleva a una condición que habilita el explotar al máximo todo nuestro potencial (personal y profesional) conduciéndonos a un sentimiento de bienestar infinito mientras avanzamos independientemente de las circunstancias.

Sobre el esfuerzo: Crecí leyendo una frase del Dr. Norman Borlaug (premio Nobel) enmarcada en la oficina del mi padre y que marcó mi vida: “para hacer producir es necesario salir de las oficinas internarse en el campo, ensuciarse las manos y sudar. Es el único lenguaje que entienden el suelo, las plantas y los animales”. Por lo tanto, la única forma de alcanzar los sueños es pagando el precio del trabajo, trabajo y más trabajo.

¿Cómo conectas tu libertad con la responsabilidad y el esfuerzo? ¿Qué obtendrías de ello?

Un fuerte abrazo y siempre lo mejor,

Rodrigo Baccaro