La medida de las riquezas – ElPropósito4 min de lectura

¿Cuándo se empieza a vivir? Una gran pregunta con la que he pasado reflexionando los últimos días. Esta semana, en una de las llamadas más interesantes y enriquecedoras que he tenido este año, escuché a alguien decir: "debo confesar que hasta hace poco vivía incrédulo sobre mi propósito de vida; por más que lo leía, no me lo creía. Sin embargo, luego noté que no lo dejaba de repetir y que constantemente se me venía a la mente en cualquier circunstancia por la que estaba pasando". Luego llegué a la gran conclusión de que de esa misma manera me sentí durante mucho tiempo en mi vida, hasta que por fin descubrí que mi propósito de vida es ser el mejor padre, esposo y amigo… ese día comencé a vivir. Esa misma sensación la he visto en empresas, equipos y en mis clientes de coaching en general, el día que conocen su propósito.

Las verdaderas riquezas residen en lo profundo de nuestro ser, especialmente en la capacidad de autoconocernos. Las empresas que más sobresalen son aquellas que más se conocen, tanto en el plano cultural como en el operativo. Las mayores destrezas no son aquellas que se aprenden de fuera, sino las que se desarrollan desde dentro; son, pues, muy específicas y muy únicas. De ahí que la medida de las riquezas sea lo necesario hasta ser suficiente, parafraseando a Séneca. Lo necesario es conocerse a uno mismo; lo suficiente es poder dar eso que uno tiene y que está dispuesto a compartir con los demás. Es interesante que lo inherente a todos los seres humanos sea la capacidad de hacer el bien y de repartir nuestras buenas voluntades.
Otra gran riqueza es la detección temprana y oportuna de todo aquello que nos hace ruido, de todo aquello que interfiere en nuestro camino. Los ruidos y las interferencias no son otra cosa más que golpes que van directo al pleno desarrollo de nuestro potencial; muchas veces se ensombrece el camino por la falta de visión, valores y un propósito claro. Estos tres forman parte de aquello que está dentro de nuestro dominio descubrir; no obstante, todo lo que viene de fuera, en la medida en que le prestamos atención, formará parte de estas interferencias que limitan nuestro pleno desarrollo.
La medida de las riquezas radica en hacer las cosas de tal manera que procuremos el bien tanto a nosotros como a los demás. La mayor de las riquezas es aquella que nos permite vivir en armonía con el mundo que nos tocó vivir, tratando de arreglar todo aquello que podamos solventar y buscando cómo dejar un legado mucho mejor del que nos tocó recibir en esta carrera. El camino para descubrir que dicha riqueza no viene de fuera sino de dentro no es fácil; difícilmente un equipo podrá aprender cosas nuevas de alguien externo sin antes descubrir que lo mejor es conocerse entre todos, buscar esos lazos que los unen y fijarse como meta un objetivo u objetivos comunes.
Los objetivos muchas veces son para alcanzarse, otras tantas para tener un norte, y en gran parte sirven como norte y brújula de algo que deseamos conseguir. La riqueza de un objetivo no es el resultado, es el aprendizaje en el resultado, es la estrategia que sirvió para alcanzarlo, es el propósito que lo inspiró; el resultado contiene una gran dosis de factores que no dependen de nosotros; lo que sí depende de nosotros es descubrir la riqueza de aquello que sí podemos hacer para alcanzarlo.
Este post se lo dedico a mi familia, a mi esposa, a mis hijos… (y como ya he dedicado muchos posts a mis hijos, a mi esposa, a mis papás y hermanos) este en particular se lo dedico a mis amigos, a mis amados amigos y a sus familias. Que Dios los bendiga en esta Navidad, bendiga sus hogares y la vida nos permita seguir gozando de nuestra amistad 100 años más. A mis amigos lectores, el más grande de mis abrazos y el deseo de corazón de que el 2022 sea el mejor año de sus vidas. Gracias por sus correos, sus respuestas, por compartir estas ideas que domingo a domingo vengo escribiendo; gracias a todos los que me han permitido por este medio conservar una amistad muy especial. Siempre lo mejor para ustedes.
Fuerte abrazo y siempre lo mejor,
Rodrigo Baccaro
"¿Me pides cuál es la medida de las riquezas? En primer lugar, tener lo que es necesario; después, lo que es suficiente". Séneca
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Agendar sesión exploratoriaAuthor: Rodrigo Baccaro
Rodrigo Baccaro es Ingeniero en Agroindustria por la Universidad Zamorano (Honduras), MBA en Finanzas por INCAE (Costa Rica) y Máster en Dirección y Gestión de Proyectos por la Universidad del Valle de Guatemala (UVG). Cuenta con las certificaciones Project Management Professional (PMP) por PMI y Professional Certified Coach (PCC) por ICF. Ha liderado proyectos y transformaciones en empresas de Centro y Suramérica en sectores agroindustrial, industrial, transporte, energía y telecomunicaciones. Actualmente se desempeña como Coach Ejecutivo y de Equipos (PCC, ICF), consultor en estrategia, gobierno corporativo y gestión de proyectos, y Director de la Maestría en Dirección y Gestión de Proyectos en UVG. Es piloto privado, triatleta y autor del blog semanal ElPropósito (rodrigobaccaro.com).Recibe ElPropósito cada domingo
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