Escuchar para saber – ElPropósito3 min read

«El conocimiento de algo no cambia la naturaleza de dicha cosa»

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Gran parte de nuestros conocimientos quedan limitados si no se llevan a la práctica si no se convierten en obras. La esencia verdadera de lo que sabemos se traduce en acciones y en obras que simplemente deben hacer el bien y dejar un mejor lugar que el que encontramos al nacer. La esperanza en un mejor futuro va acompañada de decisiones, algunas más trascendentales que otras pero al final decisiones. En la incertidumbre de no saber hacia dónde dirigir los esfuerzos se pueden tomar caminos equivocados a pesar de tener la buena voluntad para salir adelante. Cómo podemos aplicar un conocimiento tácito y único que nos caracteriza como seres humanos y con ello poder salir adelante?.

Hay una tendencia natural a brindar soluciones a los problemas de los demás y no fijarse en los que suceden a lo interno, esto por ejemplo, aplica en un jefe que cree que brindando todas las respuestas a todos los planteamientos de su equipo de trabajo está haciendo las cosas bien; en el fondo sabe que también hay respuestas que pueden ser encontradas en el equipo mismo. Cómo hacer que emerja ese conocimiento tácito o conocimiento potencial que ese equipo tiene se convierte en un verdadero reto. En primer lugar hay un paradigma de pasar de la respuesta a la pregunta, un completo reto tomando en cuenta que estamos más acostumbrados a proveer “sabiduría” que a hacer que emerja.

“Moderse la lengua” resulta ser un primer gran paso para aplicar eso que Diógenes acuñó de…“la razón por la cual tenemos dos orejas y una sola boca es para escuchar más y hablar menos”. Ese cambio de actitud trae intrínseco un cambio rotundo de perspectiva sobre cómo son y se ven las cosas casi que se convierte en una gran “iluminación”; sabemos esto porque es un don natural (el de callarnos) y aun así cuesta mucho ponerlo en práctica por la tendencia natural de brindar conocimientos; por lo tanto, el siguiente gran paso se da con el hábito de practicarlo. 

Es interesante cómo sabiendo sobre algo en específico no necesariamente significa que lo podamos aplicar.  Lo que es bueno para los demás es bueno para nosotros mismos, por lo tanto, en la escucha que necesitamos y los demás necesitan debemos reconocer que es una obligación que debemos poner en práctica, es sí o sí en doble vía. Se puede aprender a escuchar, es un conocimiento que se puede adquirir intelectualmente y todos los días la vida nos da la oportunidad de toparnos con alguien que lo pone en práctica constante y de quien sabemos que emana una sabiduría distinta por el simple hecho de su capacidad de escucha.

Escuchando aprendemos y ese aprendizaje viene de un conocimiento tácito, un conocimiento potencial que solo se encuentra en los demás y emerge cuando conscientemente nos proponemos pasar de la palabra a la pregunta que se interesa profundamente por aquello que los demás tiene para contarnos.

Fuerte abrazo y siempre lo mejor

Rodrigo Baccaro

P.D. La VELA de esta semana quedará pendiente dado que estuve de viaje dos semanas y normalmente cuando esto sucede me limito a escribir mi journal y a hacer mi lectura rutinaria.

La frase «El conocimiento de algo no cambia la naturaleza de dicha cosa» pertenece a Massimo Pigluicci de su libro: Cómo ser un estoico.

Author: rodadmin

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