El poder de brillar siendo auténticos

Cómo liberar nuestro potencial y ser todo lo que podemos llegar a ser

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He tenido momentos donde he dudado profundamente sobre si puedo lograr un objetivo o si soy apto para determinado proyecto. Esas dudas me trajeron ansiedad, temor, autocrítica y una parálisis total donde el tiempo transcurría y las cosas seguían en el mismo lugar. Salir de los temores y lograr esa sensación de avanzar en la vida me ha llevado trabajo y tiempo y una gran conclusión a la que he llegado es que, liberar todo el potencial de una persona radica en ser quien realmente deseamos ser.

En física, potencial hace referencia a “energía almacenada”. Al ser liberada esa energía, ésta tiene muchos matices (e.g. lograr un sueño, cumplir un objetivo, construir el futuro que deseamos, etc.). En el fondo, lo común a todos esos resultados es el logro de la máxima representación de todas las capacidades de un individuo y generalmente lo que alcanzamos termina siendo una obra de arte para nosotros. Por lo tanto, ¿cómo liberar esa energía?.

Un primer gran paso es, permitirnos ser esa persona que deseamos ser. Independientemente de la situación en la que estemos, siempre tendremos la libertad para tomar una decisión de cómo queremos enfrentar determinada situación más allá de cualquier modelo preestablecido, recomendado o impuesto. Esto abre la puerta para empezar a utilizar él o los atuendos que siempre hemos querido vestir y es el mayor generador de confianza para poderse parar frente al mundo y aprovecharlo hacia la consecución de nuestros sueños.

Un siguiente paso es atreverse al ensayo y el error. Aún estando fuera de nuestra zona de confort, vestidos con la mejor armadura y confiados de nuestro potencial, siempre habrá espacio para el aprendizaje después de una caída o tropiezo en el camino. Esto es la gran oportunidad de poder pulir nuestras propias estrategias para salir adelante en un camino que, su resultado será la mayor de nuestras satisfacciones.

El ensayo afina la voz, por lo tanto, lo que sigue es cantar y cantar fuerte. Una vez que somos conscientes de nuestro talento y que cuando ponemos nuestras habilidades al servicio de aquello que nos gusta hacer y esto nos trae grandes beneficios, lo consecuente es aprovecharlo al máximo y brillar. Esta es una fase de fluir donde las cosas aparentemente se dan por sí solas, el esfuerzo es mínimo y el resultado enorme, el tiempo pasa desapercibido y las ideas y pensamientos emergen constante y espontáneamente.

Finalmente el resultado llega y es la hora de disfrutar los aplausos y agradecer. El público y los aplausos somos nosotros mismos, el teatro es nuestro y la cantidad de obras es infinita, en nuestras manos está hacer la mejor de nuestras representaciones todos los días y aprovechar las oportunidades para brillar (que son únicas y especiales para cada persona). Como un diamante que fue creado por el tiempo y bajo presión, nuestra responsabilidad es cavar internamente hasta encontrarlo y pulirlo todos los días para llegar a ser quien realmente deseamos ser.

Un fuerte abrazo y feliz semana,

Rodrigo Baccaro

P.D: Algunos recursos que estoy leyendo y viendo, me gustaron y comparto: